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Opinión

Prudencia

Bibiana Cabarcas
Bibiana Cabarcas
Columnista
24 de junio de 2026

Luego de superar una feroz campaña hacia la presidencia, Abelardo de la Espriella, es el nuevo presidente de todos los colombianos; contra todo pronóstico, De la Espriella venció a la maquinaria del gobierno, a los partidos tradicionales y al voto fusil, para tranquilidad de quienes han padecido el deterioro de Colombia en estos cuatro años del "gobierno del Cambio".

Luego de las cuatro de la tarde del pasado 21 de junio, toda Colombia esperaba expectante los informes de los boletines que salían de la Registraduría con los resultados de las votaciones. Fueron momentos de mucho estrés, ya que las diferencias entre los candidatos eran cortas y cualquiera podía ganar y cambiar para siempre el destino de la nación. No era cosa sencilla estar al frente del televisor o de los celulares; los nervios estaban a flor de piel. Con una celeridad y contundencia, que han sido bien ponderadas a nivel internacional, en tiempo récord y al filo de las 5 y 30 de la tarde, se conocía el nombre del nuevo mandatario, Abelardo de la Espriella, el joven de raíces cordobesas que, con contundencia y despertando el fervor de sus seguidores, logró alzarse con la victoria que aún celebra la mayoría. Lo que le espera al nuevo mandatario de los colombianos no es tarea fácil, ya que, además de encontrar un país maltrecho, deberá cumplir con todas las expectativas generadas por su campaña en sus electores. La seguridad, la salud, la economía y las relaciones exteriores deterioradas no darán espera, debe entrar con un plan de choque para contrarrestar el mal que va a recibir. Seguramente no tendrá un empalme tradicional, ante la negativa del gobierno de reconocer la derrota, y tendrá que acudir a las instituciones nacionales y organismos internacionales para hacerlo, y que den fe del estado en que el gobierno Petro deja la administración, una auditoría forense institucional, es necesaria en esta instancia. La campaña ya pasó, y el discurso debe cambiar, ahora se requiere de una comunicación de gobierno efectiva, que le transmita a la ciudadanía tranquilidad y que, con total transparencia y prudencia, vaya indicando los pasos que se van a seguir para salir de la oscuridad en que el actual gobierno sumió a toda una nación. Deseamos los colombianos de todo corazón que al nuevo mandatario y a su gabinete les vaya muy bien, que Dios les de sabiduría para tomar las mejores decisiones, que sean la luz de un nuevo país, que llene de prosperidad y certezas a un pueblo que ve con alegría que "cesó la horrible noche".