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Opinión

Protesta distorsionada

Redacción M.C.
Redacción M.C.
Columnista
31 de octubre de 2025

Las universidades públicas son, por definición, bastiones del conocimiento, la investigación y la libre expresión. Sin embargo, en los últimos años, los colombianos han sido testigos de cómo algunas de estas instituciones se han convertido en escenarios de violencia y vandalismo, distorsionando el verdadero espíritu de la protesta estudiantil. La imagen de jóvenes alzando sus voces por causas justas se ha visto empañada por actos que no solo afectan la integridad de las universidades, sino que también generan un rechazo generalizado entre la ciudadanía. Por eso es de gran importancia que las autoridades cuenten con facultades adecuadas para intervenir en estos casos y se proteja la integridad de todos los ciudadanos.

Es innegable que el derecho a la protesta es fundamental en una democracia, pero ese derecho se convierte en un arma de doble filo cuando se deja de lado el respeto por el otro y se opta por la confrontación violenta. Las imágenes de disturbios, agresiones y destrucción han llevado a que una parte importante de la población se distancie de las demandas legítimas de los estudiantes. La sociedad apoya la protesta pacífica, pero se opone firmemente a aquellas manifestaciones que pasan la línea hacia el vandalismo y el terrorismo. La violencia solo genera más violencia y desvía la atención de los problemas que realmente importan en estos centros del saber. La lucha de los universitarios por sus derechos de manera pacífica pasó a un segundo plano por los vándalos.