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Opinión

Protegiendo la inocencia. Más acción, menos palabras

Glenda K. Fuentes
Glenda K. Fuentes
Columnista
10 de febrero de 2024

Un alarmante informe revela cifras de abuso infantil en EE.UU. y el aumento de delitos sexuales contra menores. La falta de denuncia y la necesidad de prevención son cruciales para proteger a los niños.

Por Glenda K. Fuentes Un informe sobre un conductor de un bus escolar y un profesor de una escuela secundaria en EE.UU., reveló que habían abusado entre los dos, de trescientos niños por año, pero ninguno de los niños había informado. El abuso salió a la luz cuando una de las víctimas comenzó a abusar de su hermanita. En el 2023 la procuraduría General de la Nación reportó que entre enero y agosto de 2023 se registraron 8.295 delitos sexuales contra menores de edad; de los cuales 4.605 fueron contra niños y niñas, y 3.690 contra adolescentes. Si bien, estas cifras son alarmantes, la realidad lo es aún más porque es desconocida, primero porque en la mayoría de los casos de abusos los menores callan y en otros no se denuncia. Estos números fantasmas se incrementan segundo a segundo, exponiendo constantemente a nuestros menores y robándoles su infancia. ¿Cómo podemos permitir que esto suceda en nuestra sociedad? El abuso sexual infantil, es una violación atroz de los derechos más básicos de nuestros niños. Es una realidad dolorosa y difícil de aceptar, pero es importante enfrentarla y tomar medidas para protegerlos. No existe un solo perfil de un niño vulnerable a ser abusado, pero la mayoría se encuentra en un escenario de desprotección, inferioridad e incapacidad de resistir por sí mismos. ¿Qué podemos hacer para prevenir esta tragedia? De acuerdo con el psicólogo Daniel Goleman en su libro "La inteligencia emocional", no es suficiente educar a nuestros niños sobre qué es el abuso sexual, las caricias adecuadas e inadecuadas, etc. Estudios demuestran que este tipo de entrenamiento resulta poco efectivo para ayudarles a estar alerta y evitar convertirse en víctimas de matones escolares o abusadores de menores, ya que identificar el tipo de caricias implica que el niño ya está siendo víctima. En cambio, recibir entrenamiento en habilidades emocionales y sociales relacionadas con el tema permite a los niños identificar la amenaza de abuso y expresarse libre y firme frente a ella. Los niños necesitan conectar con su propio ser, con sus derechos, para poder tener conciencia de la sensación de que algo malo o incómodo está ocurriendo antes de recibir una caricia. Además, necesitan herramientas para defenderse, saber cómo escapar, gritar, amenazar con contarlo y reafirmar sus derechos en lugar de permanecer pasivos. Por otro lado, los adultos, padres y maestros, necesitamos capacitarnos para guiarlos y tener la determinación de buscar ayuda profesional y legal ante el más mínimo indicio de riesgo "La prevención es clave." No podemos esperar a que ocurra un abuso para tomar acción. La educación, la detección temprana y la denuncia son herramientas vitales para prevenir el abuso sexual infantil. "Hay momentos en los que gritar es la opción más razonable; aprender cuándo puede marcar la diferencia".