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Opinión

Propuestas para retomar el rumbo

Ernesto Gutiérrez Castillo
Ernesto Gutiérrez Castillo
Columnista
14 de abril de 2026

Una tienda abre temprano en cualquier esquina y, antes de vender el primer café, ya ha sentido el peso del país. La dueña —madre cabeza de familia— mira la factura de energía, escucha que otro proveedor subió precios, piensa en los impuestos, en la inseguridad, en el trámite que nunca sale, y aun así levanta la reja con una fe obstinada.

Pero algo distinto empieza a respirarse. No es esa manera de conducir el país en la que llevamos años girando en círculos, sin crecimiento real y con una peligrosa tendencia a aceptar el estancamiento como destino, sino un movimiento que vuelve a poner sobre la mesa palabras que incomodan a algunos, pero que hacen falta: orden, autoridad, producción, familia, propiedad, confianza. Y sí, me refiero a esa fórmula independiente que hoy recorre el país, la de un empresario aguerrido y un economista de otro nivel, que ha logrado conectar con una ciudadanía cansada de lo mismo. Desde un enfoque económico, Colombia viene de un cuatrienio marcado por un claro estancamiento, inversión en retroceso, inflación persistente y deterioro fiscal. El rebote excepcional de 2022 quedó atrás y dio paso a una economía que no crece como debería, con una inversión que se contrae y sectores productivos perdiendo dinamismo. A esto se suma una incertidumbre política y de seguridad que ha enfriado decisiones empresariales y ha debilitado motores del desarrollo. Ese estancamiento se siente en sectores concretos. La salud, con la presión financiera del sistema, el aumento de reclamaciones y las dificultades en el acceso a medicamentos, ha afectado directamente la calidad de vida. En construcción, la caída de la vivienda frenó uno de los principales generadores de empleo. En el sector minero-energético, la reducción en exploración y las tensiones sobre la autosuficiencia han encendido alertas fiscales y de seguridad energética. Y en el campo, la pobreza rural y la falta de acceso a crédito y tecnología siguen limitando el potencial productivo del país. Ante estas realidades, esta fórmula presentó hace poco sus primeras propuestas que no se limitan a medidas aisladas, sino que plantean empoderar la economía y la sociedad. Orden fiscal para recuperar credibilidad, desregulación para liberar al sector productivo, reactivación del aparato minero-energético, impulso decidido a la vivienda, fortalecimiento del campo y una apuesta por educación pertinente que conecte a los jóvenes con la economía real. A ello se suma un eje transversal ineludible, la lucha frontal contra la corrupción y las economías ilegales, que hoy distorsionan mercados y drenan recursos públicos. Estas propuestas recién publicadas no solo interpretan el momento, sino que abren una posibilidad distinta. Vale la pena detenerse a leerlas con atención y descubrir en ellas una visión que, más allá del discurso, busca devolverle al país el rumbo. Me refiero a Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo.