
Promoción cincuenta años

El Colegio Nacional José María Córdoba de Montería inició sus actividades escolares en el año 1953, una década después de su creación por ley de la república en 1944, y durante sus primeros 30 años descolló como una institución de trascendencia académica, al poseer una adecuada infraestructura en un área de 5 hectáreas que le sirvió de cuna a la Normal Guillermo Valencia y a la Universidad de Córdoba, además de contar con una planta de personal docente altamente calificada para la época y ser sus estudiantes ganadores de los premios Coltejer a los mejores bachilleres del país.
Inmerso en un mundo afectado por las relaciones internacionales después de la Segunda Guerra Mundial y la disputa por la hegemonía global entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, la revolución cubana y las guerras de independencia de las colonias asiáticas y africanas, que en Colombia se hicieron presentes con la aparición de los grupos guerrilleros, herederos algunos de la época de la violencia de mediados del siglo XX y otros de la teoría del foco guerrillero cubano, el Colegio Nacional se vio tocado por estos movimientos y su ambiente académico cambió a tono con lo que ocurría en el mundo. Las aspiraciones y deseos de los estudiantes y padres de familia porque sus hijos fuesen bachilleres y siguieran una profesión se vieron afectados por el derecho a disentir y protestar ante decisiones internas y luego, cuando el discurso del exterior penetró en las aulas con una interpretación lineal de los problemas sociales que todo lo reducían a la explotación del trabajo y la existencia de la lucha de clases, empezó el desmoronamiento de la brillantez académica de los bachilleres del Conalco. Pero como las cosas y las instituciones, así como duran para construirse, no se acaban en un día por mucho golpe que reciban, por estas calendas celebran en este nuevo diciembre 50 años los bachilleres de la promoción 1975, un total de 140 jóvenes de todos los rincones del departamento, de la costa y el país, que hicieron sus estudios secundarios en este histórico colegio que le ha entregado a la sociedad un valor agregado en las diferentes disciplinas del saber, contribuyendo al bienestar de las regiones donde potencializaron sus saberes. Como decían nuestros padres y abuelos: “Estudien, muchachos, que la riqueza material se acaba, pero el conocimiento solo se acaba con la muerte”, expresiones que fueron el estímulo para seguir adelante y que hoy lamentamos no haber pisado más a fondo el acelerador de nuestras capacidades, para no dejarnos despistar de los que predicaron y predican la destrucción como forma de salir de la pobreza, cuando lo que facilita esto es el empuje, la libertad y el respeto que cada persona aplique a sí misma y a la sociedad donde habita. ¡Felicitaciones, bachilleres conalquistas 1975!