Problemas con la inteligencia
La inteligencia artificial, como ChatGPT, avanza a pasos agigantados. Expertos, incluyendo a Elon Musk, piden una pausa para evaluar su impacto, ante la amenaza de desplazar empleos y posibles riesgos para la humanidad.
Por Rafael Negrete Quintero Hace un par de meses dije aquí mismo que la próxima gran cosa ya estaba aquí, refiriéndome a una tecnología recién salida del horno llamada Chat GPT. Una herramienta de inteligencia artificial que sirve para generar textos a partir de consultas o preguntas realizadas por los usuarios. Dije también que no todo era color de rosa y que antes de que dicha tecnología terminara quitándonos el empleo deberíamos aprender a incorporarla a nuestros quehaceres diarios. No me equivoqué en mis apreciaciones, el asunto es que los acontecimientos se han desarrollado mucho más rápido de lo que se esperaba. En una carta abierta, del pasado 29 de marzo, un grupo de ejecutivos de la industria tecnológica pidieron una pausa de seis meses en el entrenamiento de los poderosos sistemas de inteligencia artificial, argumentando que se trata de una potencial amenaza para la humanidad. Aseguran que los laboratorios están en una carrera fuera de control para desarrollar mentes digitales cada vez más poderosas que ni siquiera sus creadores pueden comprender o predecir de una manera confiable. Entre los firmantes estaban Elon Musk y el cofundador de Apple, Steve Wozniak. La idea es que en el período de pausa se reflexione sobre el rumbo que está tomando la tecnología y los mecanismos de control que deben ser implementados para no impactar negativamente las actividades humanas. Un informe de Goldman Sachs señala que la inteligencia artificial podría reemplazar a 300 millones de empleos de tiempo completo. El asunto es que hoy, cada vez que usamos los programas de IA, estamos entrenando a los sistemas. Nosotros mismos, paradójicamente, podríamos estar firmando nuestra sentencia. Si se mira desde un punto de vista apocalíptico. Una versión que no comparte Bill Gates quien señala que hay enormes beneficios en estas cosas y piden que se identifiquen las áreas difíciles. Se han propuesto que sean los gobiernos quienes establezcan los límites a la aplicación, pero muchos critican que sean los políticos, con todo lo que eso conlleva, quienes decidan ese asunto. Así las cosas, la pregunta planteada en la carta mencionada es muy válida y requiere toda nuestra atención. "¿Deberíamos desarrollar mentes no humanas que eventualmente podrían superarnos en número, ser más inteligentes, dejarnos obsoletos y reemplazarnos?" No es una respuesta fácil, por supuesto, pero aquí parece no haber largo plazo. En solo 6 meses los dilemas más profundos imaginados por el hombre están tocando a nuestra puerta. A esa velocidad es probable que todos tengamos que hacer un alto en el camino muy pronto y preguntarnos como especie ¿Hacia dónde vamos?