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Opinión

Presupuesto desfinanciado

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
12 de septiembre de 2024

Ante la crisis económica, el gobierno colombiano presenta un presupuesto 2025 de $500 billones. Analistas cuestionan su viabilidad y ejecución, en medio de tensiones sociales.

Por Fernando Negrete Montes Cuando los ingresos de una persona disminuyen debe tomar medidas que van desde la reducción de los gastos, pedir prestado o cesar los pagos con tal de mantener un equilibrio entre sus entradas y salidas, igual a como ocurre con las empresas que ante las menores ventas que no compensan los costos de producción, deben controlar sus gastos variables empezando por el personal y luego los fijos hasta llegar a un punto de estabilidad o a la quiebra. Con el Estado representado por los distintos gobiernos pasa lo mismo pese a que vive a expensas de la sociedad, de sus ciudadanos, sus empresas, por lo que con más razón debe dar entero crédito al uso de los recursos que componen el presupuesto público haciendo una administración y manejo transparente, óptimo, eficiente, buscando el mayor beneficio social sin que se generen costos que deban pagar los particulares. La medida del presupuesto la da el tamaño de la economía y los niveles impositivos; así, en Colombia el porcentaje de los tributos es un tercio de las rentas generadas por los sectores productivos y agentes estimándose en $1.500 billones el valor de los bienes y servicios anuales y 500 billones el tamaño del presupuesto público, que en estos días es motivo de polémica por la presentación al Congreso de la República de un proyecto para 2025 desfinanciado inicialmente en $12 billones. En torno a esta discusión hay varios factores, uno es que revisando la baja ejecución del presupuesto actual 2024, los analistas se preguntan por el sentido de presentar un presupuesto por $523 billones para el 2025 que es "inflado" respecto de la ejecución y el recaudo y que obliga impulsar una nueva reforma tributaria en un ambiente nacional "crispado" producto de las mismas actuaciones del gobierno que no da muestras de resolver las grandes necesidades nacionales, sino que pareciera le place que la gente esté en la calle manifestando. La baja ejecución del presupuesto es producto en parte de la falta de conocimiento y experticia por los funcionarios del actual gobierno en los asuntos de la administración, pero ante todo de la concepción de creer que lo público se hace solo, que no requiere, además de habilidades y destrezas, de trabajo para generar la riqueza y luego asignarla con cierto grado de retorno de la inversión porque eso le cuesta a la sociedad. Ahora, como los Estados no "quiebran" siempre habrá el expediente de acudir a diferentes mecanismos de aumento del gasto como la emisión monetaria, los subsidios, los impuestos, las expropiaciones, repartiendo "moneda" sin ningún valor para lo cual requieren un presupuesto abultado que se unirá a los recursos del balance para lanzar al aire globos, mientras la tierra, el capital, el trabajo, la tecnología, esperan y la pobreza y miseria aumentan en la gente.