Presidente, cuidado con la deuda
Las propuestas económicas del presidente en la Fuerza Aeroespacial Colombiana generan debate. El foco: inflación, gasto público y la regla fiscal, en un contexto de deuda creciente y déficit persistente.
Por Rafael Yesid Salas Pérez Las propuestas económicas lanzadas por el presidente durante la celebración de los 104 años de la Fuerza Aeroespacial Colombiana han suscitado una andanada de replicas en los medios. Resumiendo el discurso del primer mandatario, sobresale su apología a la reducción de la inflación a un digito en lo corrido de su administración. Seguidamente, su crítica a la contracción de la formación bruta de capital fijo y su reclamo al Banco de la República por no bajar la tasa de intervención. Todo esto para terminar justificando su propuesta de aumentar el gasto público. Pero ¿Es viable expandir el gasto? Una implicación ineludible es alterar la regla fiscal, de la cual venimos hablando desde 2011 y tuvimos que reajustar transitoriamente durante la pandemia por motivos de fuerza mayor. Recordemos que esta regla se enmarca en el principio de sostenibilidad fiscal, que no es otra cosa que racionalizar la economía para reducir el déficit y garantizar el servicio a la deuda a largo plazo. El problema radica en que la coyuntura actual de las finanzas del país no se presta. Si bien el presidente no miente al decir que la reciente inflación fue importada; el déficit fiscal y el crecimiento de la deuda son recurrentes. Hay quienes sugieren que el gasto debe seguir aumentando para contrarrestar la desaceleración, más sabiendo que su nivel en Colombia es menor que en otras economías similares. El gran talón de Aquiles de este planteamiento es que el recaudo tributario sigue siendo insuficiente, inferior al promedio de América Latina y de la OCDE, derivando en una persistencia del déficit, que para finales de 2022 se ubicó en 5,3% del PIB. La brecha fiscal conduce a depender del endeudamiento externo para financiar el presupuesto general de la nación. Para junio de 2023 dicho endeudamiento superó los 190.000 millones de dólares (57% del PIB), de los cuales más de la mitad fue deuda pública. Estamos hablando de niveles superiores a los de hace cinco años, cuando la deuda total no superaba el 40%. De modo que, aun cuando venimos cumpliendo con lo fijado en el marco fiscal de mediano plazo, preocupa el crecimiento de la deuda. El país pagó unos 42 billones de pesos por servicio a la deuda en 2022, casi el doble de lo que se pretende recaudar con la más reciente reforma tributaria. Una deuda insostenible nos llevaría a seguir perdiendo grado de inversión, debilitando nuestra ya frágil moneda y disparando nuevamente la inflación. Entonces, señor presidente, cuidado con la deuda.