
Presidencialismo, no federalismo

Debate sobre el federalismo en Colombia a raíz de los 30 años de la Constitución de 1991. Se cuestiona la descentralización administrativa y el poder presidencial, comparando el sistema actual con el federalismo histórico.
Por Rafael Hernández Mestra En unos foros que se dieron el pasado mes de junio, a raíz de cumplirse los treinta años de entrar en vigencia la Constitución de 1991, se volvió a plantear el que Colombia vuelva a ser un país federal como lo fue durante su época histórica que estaba divida en Estados, primero en la Constitución de 1853 y luego en la Constitución de 1863. En una primera fase estos eran denominados "Estados federales", para luego ser denominados "Estados Soberanos". Recordemos que desde la Constitución de 1886 se venía hablando de la centralización política y de la descentralización administrativa, todavía es la hora en que esta última no ha podido darse, por lo que se debe ir pensando en un verdadero fortalecimiento regional, pues no es compatible la descentralización administrativa con un presidencialismo tan fuerte como el que tenemos, ya que de acuerdo a nuestra Carta Magna el presidente es el Jefe de Estado, Jefe de Gobierno, Máxima autoridad administrativa y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, por lo que los gobernadores y los alcaldes tienen que ir a visitar a los ministerios, al Departamento Nacional de Planeación y ahora al Departamento de la Prosperidad Social, luego no hay ninguna descentralización administrativa ni autonomía. Por eso, se equivocan los que a estas alturas andan diciendo que el presidente y su coalición, el Pacto Histórico, pueden recibir un duro revés electoral si pierden gobernaciones o alcaldías. Eso tendría sentido y sería válido en un régimen federal, pero no en el sistema nuestro dónde el Presidente es prácticamente un rey sin corona y sin ninguna responsabilidad política real. Por lo tanto, el Presidente en este sistema no necesita a los gobernadores ni a los alcaldes –por eso les hace desplantes y los deja esperando y no pasa nada-, sino que son ellos los que necesitan al Presidente. En otras palabras, no se puede pelear con la comida.