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Opinión

Posibilidades

Olga Leonor Hernández Bustamante
Olga Leonor Hernández Bustamante
Columnista
9 de marzo de 2024

Despídete de expectativas irreales y abraza lo que los demás pueden ofrecerte. Aprende a recibir sin forzar, aceptando las diferencias y construyendo relaciones más sanas.

Por Olga L. Hernández Bustamante Me despido de la posibilidad que nunca fuiste, le doy la bienvenida a lo que realmente eres, a lo que puedes y estás dispuesto a ofrecer. Sería este inicio un bonito mantra para repetirnos una y otra vez, haciendo frente a la manera en que nos relacionamos, lo que esperamos de los demás y la manera en que lo recibimos. Espero de ti en justa proporción a mi necesidad, pero el solo vínculo no genera el compromiso en el otro de resolver aquello de lo que carecemos. ¿Merezco que me cuiden? Si, ¿El otro tiene que cuidarme de la manera en que yo quiero? No. La otra persona me puede cuidar de acuerdo con lo que puede ofrecer, a lo que esté dispuesto a dar, a su fuerza y su intención. Siendo así, es fuerte comprender que dejar de esperar y estar dispuesto a recibir es la mejor opción. Y vuelve el mantra: Me despido de la posibilidad que nunca fuiste, le doy la bienvenida a lo que realmente eres, a lo que puedes y estás dispuesto a ofrecer. Fíjense que no hablo de la resignación de no esperar nada de nadie, ni de la frustración porque los demás no sean como yo quiero. Hablo de comprender que el otro no es lo que yo quiero que sea, sino que es lo que puede ser y ofrecer. Por lo tanto, no es solo el sabor amargo y enojoso de tener que dejar de esperar, es tener la disposición a abrir las manos y estar dispuesto a recibir en la medida de lo que los demás me pueden ofrecer y hacerme, yo, cargo de lo mío. Digámoslo así: No espero lo que yo necesito, sino que recibo lo que me estás ofreciendo. Ahora, si lo que el otro me ofrece, definitivamente no es constructivo para mí, siempre existe la libertad de hacerme a un lado. Habita nuestra mente y corazón un otro que esperamos materializado afuera, al que cargamos de lo que nos falta y a quien le ponemos la responsabilidad de ser justo aquello de lo que carecemos. En consulta ocurre todo el tiempo: Espero conversaciones profundas, me ofrecen fiesta y diversión. Espero una conexión emocional, me ofrecen encuentros sexuales (también ocurre al revés). Espero pasarla bien un rato, me ofrecen mucha información que no quiero conocer. Espero una relación de pareja estable, me ofrecen algo sin mucho compromiso… etc. Abrirnos a la posibilidad de lo real y despedirnos de nuestras expectativas. Es esta una forma de empezar a construir vínculos más sanos.