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Opinión

Por una buena salud mental

José Arturo Ealo Gaviria
José Arturo Ealo Gaviria
Columnista
16 de octubre de 2023

La salud mental se fortalece con decisiones conscientes y equilibrio. Ocuparse, incluyendo ocio y actividad física, previene ansiedad y otras dolencias. La oración y la fe son claves.

Por José Arturo Ealo Gaviria Es posible hacer decisiones de gran importancia para una buena salud mental. Manteniéndolas con equilibrio, logramos nuestros objetivos. Además, estaremos previniendo la ansiedad, la pereza, la culpa, sentir inferioridad y otras dolencias de naturaleza psíquica. El cuerpo y la mente se regeneran cuando se mantienen ocupados. El oficio, la profesión o cualquier función mental son actividades que al llevarlas a conciencia dan satisfacción y agrado. Son germen de salud mental. Muchos desórdenes mentales se explotan o perpetúan debido a la falta de actividad. Pero no es suficiente llenar nuestro tiempo de acción productiva. El ocio también es necesario. Si el trabajo regular es sedentario, el ocio debe incluir actividad física para compensar el exceso de quietud. Y si la labor profesional consiste en actividad física, es bueno buscar motivos de gozo donde la mente esté activa, como la lectura, el coleccionismo, o la tertulia. La oración también es una comprobada fuente de serenidad y de paz mental. Para que la actividad sea fuente de bienestar y no causa de complicaciones de cariz psicológico hay que cuidar a que el trabajo sea para nuestro bien. Si no es así, sería necesario considerar cambios. Y cuando estos no son factibles, deben darse los pasos para aprender a gustar del dinamismo en cuestión. El trabajo ha de hacerse de forma esmerada, ordenándolo para prever el estrés. Es recomendable sentar objetivos posibles y, al mismo tiempo, evitar que las metas sean demasiado triviales para ayudar a la mente con desafíos. La oración también es una comprobada fuente de serenidad y de paz mental. La oración de fe atrae la energía Divina necesaria para desechar el sufrimiento y gozar de la vida. También es buena práctica vivir en la esperanza de la salvación y pensar que este mundo doliente e injusto tendrá un final, que será el principio de una forma de vida restaurada en la que el ser humano alcance la perfección y la felicidad. Es mejor una oración, no un simple rezo. Cada quien con sus propias palabras expresa al Creador su gratitud, sus anhelos y deseos. Vale la pena intentarlo. La salud mental se consigue por medio de una decisión personal en la que se escoge ser feliz, vivir una vida satisfactoria, pensar de forma equilibrada huyendo de los pensamientos negativos, hacer un buen servicio a los demás, relacionarse adecuadamente con sus semejantes y ejercer la fe para relacionarse con Dios: recibir sus múltiples bendiciones, desea la felicidad de sus criaturas.