
Por un pelito

Estuvimos a punto. La regresión en todo sentido hubiera sido funesta. Nos salvamos del averno, al decir del doctor Gilberto Tobón: "Abelardo no es el cielo, pero Cepeda sí es el infierno".
El dinero público utilizado a rodos, la conducta desfachatada del presidente durante la campaña, el apoyo desembozado de contratistas chupasangre, la conminación a los empleados públicos para que votaran en consecuencia, más la evidente intromisión de los fusiles mafiosos en pro de un candidato, constituían un muro casi infranqueable, lo que hace más meritorio el triunfo de Abelardo y su creativo equipo, quienes se jugaron el pellejo para detener la hecatombe, que había sido meticulosamente aupada con el populismo y la lucha de clases. Ahora dirán que esos modos y conductas son los tradicionales en los certámenes electorales de nuestro país. Puede ser. La diferencia es el objetivo: mientras en la política tradicional el clientelismo propendía por una convivencia descarada y cínica con la corrupción, lo que buscaba el comunismo mondo y lirondo era el cambio de la institucionalidad, haciendo caso omiso de la corrupción y la inseguridad, opción contra la que la mayoría del país reaccionó decididamente. Los ciudadanos del común hoy respiramos otro aire, pero estaremos muy atentos a lo que sigue, que no puede ser otra cosa que la restauración de la dignidad presidencial, el respeto por el congreso y las cortes, la recuperación de la autoridad legítima del Estado con base en la constitución y las leyes, y un trabajo ordenado para incrementar el progreso económico y reducir los gastos de la demagogia. Pero hay otros frentes impostergables, como el de la educación en manos de un sindicalismo militante y lleno de privilegios, que solo sabe adoctrinar para la revuelta, y la revisión crítica de la ideología que desconoce la existencia de la biología y la genética, para justificar el ultraje de la inocencia de los niños con interpretaciones absurdas de la realidad. Personalmente agradecería que se intentara el Acuerdo sobre lo fundamental tantas veces invocado por Álvaro Gómez Hurtado, eso sí, dentro de los valores de la democracia, y que se buscaran sin descanso los consensos necesarios para elevar el nivel de vida de la gente sin apelar a fórmulas trasnochadas y liberticidas. Sería la única manera de extirpar del alma del pueblo el rencor que le sembraron. *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.