
Por quién votar para presidente este domingo

Hace 27 años, la juventud venezolana revolcó hasta el último rincón de Venezuela, ilusionada por la revolución socialista del siglo XXI que le ofrecía un culebrero de la historia llamado Hugo Chávez, con la promesa de construir una nueva república, hacer una Asamblea Nacional Constituyente para promulgar una nueva Constitución, crear la República Bolivariana, erradicar totalmente la pobreza, acabar con los partidos políticos y distribuir la riqueza petrolera entre el pueblo, educación universal gratuita; el paraíso de la "justicia social".
Hoy, casi tres décadas después, el proyecto socialista acabó totalmente con el país; los estudiantes de esa época y sus hijos deambulan por todas las ciudades de América pidiendo limosna en las esquinas de los semáforos. Hace 65 años Fidel Castro y su pandilla crearon la República Socialista de Cuba y hoy es el país más pobre y miserable de América. Vamos a votar este domingo. ¿Por quién? ¿Por quién nos promete esta otra Venezuela y esta otra Cuba como modelo de país para que, entre tres décadas, cuando ya sea tarde, estemos arrepentidos de haber sido inferiores a la historia, o escogemos el camino de la democracia y de la libertad? ¿O escogemos al candidato que nos ofrece acabar con un sistema de impunidad con la delincuencia y la corrupción, restaurar el orden, rescatar la dignidad de las Fuerzas Armadas, respetar la Constitución y las instituciones de la Republica, reconstruir el sistema de salud para que la gente no se muera en la puerta de los hospitales, acabar el narcotráfico, rescatar la moral del Estado y restaurar el orden público, fortalecer la inversión nacional e internacional y crear riqueza para que haya empleo decente y bien remunerado? Abelardo de la Espriella se ha comprometido con esto último y más: estimular la agroindustria para hacer una reforma agraria verdadera rescatando el campo, crear “un país de propietarios de la vivienda” con costos de capital a menos del 4% anual, reconstruir el Icetex para que los jóvenes estudien, fortalecer la familia como núcleo fundamental de la sociedad; rescata a Ecopetrol y la producción de gas e hidrocarburos para beneficio de toda Colombia. Se me acabó el espacio, pero quiero dejar este mensaje solemne: "Los pueblos se merecen la suerte que tienen y los dirigentes que los llevan al templo o a la tumba". ¿Cuál nos merecemos?