
¿Por qué ganó Abelardo de la Espriella? El voto del cansancio y la búsqueda de un nuevo liderazgo

Las democracias no solamente cambian por las grandes ideas; también cambian por el cansancio de los pueblos. Cuando una sociedad siente que sus problemas no encuentran respuestas, cuando la inseguridad aumenta, cuando la economía pierde dinamismo y cuando la ciudadanía percibe distancia entre los gobernantes y la realidad de la calle, aparece una fuerza política que promete romper con el pasado.
Las democracias no solamente cambian por las grandes ideas; también cambian por el cansancio de los pueblos. Cuando una sociedad siente que sus problemas no encuentran respuestas, cuando la inseguridad aumenta, cuando la economía pierde dinamismo y cuando la ciudadanía percibe distancia entre los gobernantes y la realidad de la calle, aparece una fuerza política que promete romper con el pasado. La llegada de Abelardo de la Espriella al poder —un abogado y empresario que no venía de una carrera política tradicional— representa precisamente ese fenómeno: el ascenso de un liderazgo externo al sistema. Su campaña logró conectar con ciudadanos que buscaban una alternativa diferente a los partidos tradicionales y a la clase política acostumbrada a gobernar. El triunfo puede entenderse desde una vieja reflexión de la filosofía política. Polibio analizó los ciclos de los regímenes y señaló que los sistemas políticos atraviesan etapas: nacen, se fortalecen, se corrompen y finalmente son reemplazados cuando dejan de responder a las expectativas de los ciudadanos. No siempre un nuevo liderazgo aparece porque sea perfecto; muchas veces aparece porque la sociedad siente que necesita un cambio. Ese fenomeno los griegos lo llamaban la anquilosis o sea un pueblo hastiado de los gobiernos. Colombia llegó a este momento marcada por profundas divisiones. Para muchos votantes, los últimos años estuvieron asociados a preocupaciones como violencia, inseguridad, incertidumbre económica y pérdida de confianza institucional. Ese sentimiento de agotamiento abrió espacio para un discurso centrado en autoridad, orden, recuperación económica y reconstrucción del Estado. La política tiene una ley no escrita: cuando un gobierno no logra convencer a una parte importante de la sociedad, esa sociedad busca otra opción. No es solamente un voto a favor de un candidato; muchas veces es un voto de rechazo contra lo que existe. Es la expresión de una ciudadanía que dice: “queremos algo diferente”. Pero el verdadero desafío comienza después de la victoria. Un presidente que llega como símbolo de cambio debe demostrar que puede unir a un país dividido, fortalecer las instituciones y convertir las promesas en resultados. La historia demuestra que los liderazgos nacidos del inconformismo pueden transformar naciones, pero también pueden fracasar si no logran pasar del discurso a la realidad.