
Por nuestra niñez

La pobreza infantil en Sucre es alarmante, con niños vulnerables sufriendo por trabajo, alimentación y vivienda. El alcalde Acuña debe implementar programas urgentes para ayudar a estas familias y asegurarles un futuro.
Por Édgar Arrieta Es extremadamente preocupante la pobreza en que se encuentran diferentes sectores de la ciudad y de manera alarmante la situación de los niños; el recargo de trabajo que en muchos casos tienen padres de familia, la insuficiente y defectuosa alimentación, los harapos con los que se visten, el hacinamiento y deplorables condiciones de vivienda, son elementos repetitivos que caracterizan a muchos sectores de nuestra capital de Sucre. Para eliminar las condiciones negativas de tantas madres cabeza de familia y que los niños superen esta grave situación es que el doctor Yahir Acuña Cardales nuestro nuevo alcalde, sugerencia respetuosa, gestione y ponga en práctica programas para reivindicar a estas familias. Que bueno sería el acompañamiento de la Policía de Infancia y Adolescencia, Secretaría de Salud y Educación, el ICBF, Secretaría de Cultura, las diferentes iglesias, el Inder y otros organismos oficiales y privados se unieran para que conjuntamente realicen actividades deportivas, culturales y psicológicas a los niños de las diferentes comunas, ya que los resultados serían positivos, pues, el objetivo principal sería la de “lavarles” el cerebro y alejarlos de los caminos que en corto tiempo los llevarían al consumo de drogas, a la delincuencia y prostitución. Estas actividades psicopedagógicas, deportivas y culturales les darían los valores que merecen nuestros niños, el significado que tienen y la importancia de ellos en un futuro. Doctor Yahir, es común observar que en muchas comunas se vive una situación sin padre (hombre) y a su responsabilidad con relación a la concepción, el crecimiento y el desarrollo de los hijos. Ante esta ausencia de padres, bastante generalizada, en sectores vulnerables, donde las mujeres han tenido que asumir las responsabilidades y sufrir las consecuencias de esta situación que se ha definido en buena parte, sociológica y humanamente, la condición de la mujer y de los niños de nuestras comunas: embarazos indeseados, abortos, abandono de recién nacidos, madres solteras, orfandad afectiva, violencia, prostitución, drogadicción y delincuencia, en fin, vidas atrapadas en el espiral inagotable de la que suele llamarse infelicidad. Señor alcalde esperamos de usted y su equipo de trabajo asuman la voluntad política y solidaria de realizar actividades que en un futuro no muy lejano solucionarán las necesidades prioritarias de las comunidades y de esta manera ofrecer alternativas menos dolorosas, para que los niños tengan un mejor futuro y vivan como hijos de Dios.