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Opinión

Por la Avenida Primera

Andrés Ramos Cabrales
Andrés Ramos Cabrales
Columnista
18 de julio de 2025

Enjaulado en un maremágnum de ideas, en prosa de Ortega y en rima de Quevedo, se encuentra el solitario de la primera. Parece un pasaje narrado por Lezama Lima, en donde la descripción detallada hace del lector, paciente.

No se olvida de sus libros, ni de los diálogos porque todos los días conversa con ellos. Hace ya una semana que me regaló "el reino de los réprobos", una profunda novela sobre los apóstoles de Jesús, en sus primeros días posando como cristianos. Burgess, en esta oportunidad es más ameno que Werner Jagger, y dice absolutamente lo mismo. Pero bueno, por pueril que sea, el género en novela histórica, la historia no puede ser novelada porque es una ciencia. Lo que sí puede ser, es bien narrada y dista Jagger de Burgess en eso. Pero ambos entienden el papel de Cristo como conductor de la libertad y continuador de la civilización. ¿O no era eso lo que se pretendía con la paideia? En la vieja casa, símbolo de Augusta decadencia, porque eso somos, decadencia en medio de tanta injusticia, se yergue aún el último vestigio del querer acercarnos a esa universalidad por los valores occidentales. Por eso se va a caer en un intempestivo "San Carlero". La civilización está siendo negada por el progresismo o por la idea de "giro"; sobre eso cuentan con un ejército de lingüistas que posan de académicos sofistas. Ojo que enredan, y terminamos en el reino de la relatividad, donde por ejemplo, la casa caída y no en pie, es más importante. Expertos en la negación a la herencia judeo-cristiana, tienen efectivamente raíces marxistas, o lo que entienden de Marx. Le han metido unas disfrazadas y ya entra en juego de roles. Pero en el fondo sigue el canto de sirena, la dioxina de la igualdad enfrentada a la libertad. Y también, la envidia y el resentimiento. Una sociedad conducida no es lo mismo que una sociedad aconductada. Es probable, que en la última, te digan que lo que piensas es malvado y te caen. Verbigracia, si te gustan los toros, vives de la ganadería, no hablas el nuevo "lenguaje" y si eres defensor de la libertad, paradójicamente te rubrican de fascista. Algo parecido a lo que le tocó enfrentar a los primeros cristianos, que bien narra Burgess y que bien explica Jagger, cuando de entender la libertad se trata, en un diálogo interno de creer en lo que uno quiera y no lo que le impongan. Seguramente vendrán días peores.