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Opinión

Política económica presidencial

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
20 de abril de 2023

La economía de mercado, predominante en Colombia, impulsa la producción y el comercio. Sin embargo, decisiones gubernamentales como la emisión de dinero, podrían afectar a los más vulnerables.

Por Fernando Negrete Montes La política económica es la aplicación de la teoría económica a un sistema de relaciones sociales de producción, de tal manera que no será la misma en una economía de mercado, en una mixta o una estatal o pública, asunto que nos regresa a la vieja discusión de la pureza de los modos de producción para concluir que lo que se produce es su coexistencia con predominio de uno de ellos. En el mundo y Colombia predomina la economía de mercado y esta es la causante de los altos volúmenes de producción y comercio internacional, asociados al desarrollo tecnológico y al diseño de los instrumentos requeridos para aumentar los niveles de producto, mejorar la eficiencia administrativa y nuevas líneas de bienes y servicios, controlar el incremento en los precios, aumentar los niveles de empleo y en general, mejorar las condiciones de vida de la población. La evidencia empírica ha demostrado que la iniciativa privada es la generadora de la riqueza de una nación y que las personas, sector privado, son determinantes de la prosperidad o decadencia de una sociedad. En este contexto, lo que debe hacer el gobierno es servir de apalancamiento o fuerza para que los ciudadanos puedan moverse de un lugar a otro y asumir acciones de desarrollo tecnológico. El gobierno no debe reemplazar a las personas por fuera de las acciones de seguridad y defensa y los subsidios en la dirección de integrar los beneficiarios al torrente productivo. Por esta razón, la sugerencia del presidente a la Junta Directiva del Banco de la República de "emitir" dinero para financiar la compra de tierras, por el efecto inflacionario, es el mayor impuesto que recae sobre los más pobres. Además, la responsabilidad dada a la intermediación sobre el incremento de precios, bajo el supuesto de que los campesinos y otros productores pueden llevar a las plazas de mercado sus productos, equivale a decir que el comercio sobra como sector económico, asunto que desconoce el papel de este de acercar al productor con el consumidor, amén de los costos de transporte que sobrevienen. Decir también que los dineros públicos no deben ser manejados por los privados, implica pasar todo el presupuesto nacional al banco agrario, conjunto de salidas que obligan repasar la teoría económica para perfilar medidas que eviten el desbarajuste de la economía y la institucionalidad.