
Pobreza encendida

Córdoba y Sucre, dos departamentos colombianos con un potencial extraordinario, enfrentan una crisis que no admite más demoras: la pobreza energética. Con datos alarmantes que revelan que casi la mitad de su población carece de acceso a servicios eléctricos adecuados, es urgente reflexionar sobre esta problemática que afecta el desarrollo humano y económico de estas regiones.
A pesar de los anuncios realizados por el Gobierno en torno a la transición energética, la realidad en la región sabanera del Caribe dista mucho de ser esperanzadora. La lentitud en la ejecución de proyectos que prometen mejorar el acceso a la energía es desconcertante. Mientras que en otras partes del país se han implementado políticas efectivas, en Córdoba y Sucre, las comunidades rurales son las más afectadas, quedando relegadas a una incertidumbre que va más allá de la falta de luz. Esta situación limita el desarrollo de actividades económicas, educativas y sociales, perpetuando ciclos de pobreza que son difíciles de romper. La falta de acceso a la energía repercute directamente en la calidad de vida de los habitantes. Sin electricidad, escuelas y hogares carecen de herramientas básicas para el aprendizaje y el bienestar. Las heladas noches sin luz se convierten en un símbolo de una desigualdad que parece no tener fin. El 45% de los cordobeses sufre de pobreza energética. Los sucreños son el 45,3%.