
Plantones

El filósofo Herbert Marcuse predijo cambios sociales, señalando el declive del proletariado revolucionario. Hoy, nuevos grupos buscan transformación, desafiando el poder y la violencia, en una sociedad compleja.
Por Fernando Negrete M. Herbert Marcuse, 1898-1979, filósofo y sociólogo germano estadounidense, analizó la integración de la clase trabajadora postindustrial en la sociedad capitalista, convirtiéndose en una especie de "aburguesados" y cuestionando así los postulados marxistas del proletariado revolucionario como emancipador de la sociedad, especialmente la norteamericana que gracias al desarrollo alcanzado, la gran industria ha sido desplazada como sector predominante por la tecnología avanzada. Analizaba Marcuse que la evolución de la sociedad fue tal que la clase obrera perdió su liderazgo como agente de la transformación social y su lugar lo ocuparon los inmigrantes, las minorías étnicas, los desempleados y los marginados del sistema, por lo que había necesidad de construir un nuevo discurso que cobijara a estos sectores y en nombre de ellos, aparecieron movimientos como las ligas socialistas que proponían convertir a estos desarraigados en el epicentro de una nueva lucha dirigida hasta contra el poder de las mamás, que impedían la libertad de sus "subyugados". Hoy vemos como la sociedad sigue evolucionando y al lado de los sectores y grupos que señalaba Marcuse, surgen las mujeres, los desplazados, los estudiantes, las comunidades Lgbti, los habitantes de la calle, como los nuevos revolucionarios que no tienen solo como sus principales enemigos o explotadores a las tradicionales clases detentadoras del poder, sino a los grupos y ejércitos de pandillas que aplican la violencia para sus actividades ilegales como un fin, o aquellos que siguen perorando con la toma revolucionaria del poder para hacer los "cambios" por la fuerza, con el uso de la violencia. Es claro entonces que la sociedad no se simplificó hacia dos clases sociales como señalaba el marxismo y que todos terminarían perteneciendo a una sola, la proletaria, sino que lo que existe es una variedad de sectores sociales con sus diferentes niveles culturales que solo el sistema democrático es capaz de recoger y respetar en sus distintas creencias y sobre la base que el cumplimiento y respecto a la Ley, es la base de la convivencia y garantía de mejores condiciones de vida para una población que utiliza la educación como su instrumento o medio de vida. Esto es posible respetando la división del trabajo de acuerdo con la función de cada persona o institución. Así, el gobierno debe proveer las condiciones para que la gente, la empresa, pueda desarrollar sus productos y servicios de la mejor calidad, lo cual redundará en beneficios para todos al percibir el gobierno mayores tributos e impulsar una política redistributiva de beneficio social, pero no a través de la movilización, las marchas, los plantones y con lenguaje desobligante.