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Opinión

Plan de desarrollo (I)

Eustorgio Caro Sierra
Eustorgio Caro Sierra
Columnista
18 de enero de 2023

En 1953, el general Rojas Pinilla tomó el poder en Colombia. Su plan de desarrollo incluyó la región Caribe, donde un amigo y un ingeniero civil revelaron detalles de sus proyectos y encuentros personales.

Por Eustorgio Caro Sierra Corría el año de 1953, la república colombiana se encontraba en un momento en que el gobierno era considerado como "mal dirigido", y fue entonces cuando el general Gustavo Rojas Pinilla le dio el golpe de estado al presidente Laureano Gómez el día 13 de mayo. Los bogotanos, como siempre muy chistosos, sacaron el estribillo que decía: "el 13 de mayo, la Virgen María cambió a don Laureano por un policía". El General siempre había considerado que la región de la costa Atlántica tenía un gran porvenir si se aprovechaba su fertilidad, y fue así como ideó un plan de desarrollo. Él tenía en Cereté un gran amigo con el que compartía algunos negocios en El Valle, en la zona de Palmira, llamado Ramón Espinosa Padrón. Finalizando su primer año de mandato, vino a Cereté y se comunicó con él, le hizo conocer su idea y le solicitó que, para su próxima venida, le tuviera conseguida una casa en la zona rural de la región. Cuando vino nuevamente, le tenían conseguida una casita muy bonita que quedaba al lado de donde estaba construido el aeropuerto de Berástegui. Casa que compró y en la cual se instaló. Cuando yo vine de vacaciones (estudiaba ingeniería en Popayán por aquel entonces) salí a dar una vuelta por Cereté y, frente al puente que cruza el río, vi a una persona que me pareció conocida. Me acerqué y me extrañó encontrar a un buen amigo que había estudiado conmigo en Medellín llamado Mario Gutiérrez Cárdenas, él me decía a mí "el miope", le pregunté qué estaba haciendo y me contestó que hacía un levantamiento topográfico, que él tenía en la región cinco comisiones de topografía para ese trabajo. También recuerdo que la segunda vez que vi a Mario, pasado algún tiempo, estaba parado frente al hotel donde se había bajado, me acerqué a él y nos pusimos a hablar. En ese momento pasaban por la calle dos niñas, él me dijo "qué niñas tan simpáticas" a lo cual contesté "sí, y son sobrinas de Miguel García" él me dijo "C*rajo, miope, aquí hasta las sobrinas son de Miguel García". El señor que estaba atrás dijo "Sí, señor". Ramón Espinosa tenía un hijo de nombre Alejo Espinosa Moreno, ingeniero civil y muy amigo mío. Me reuní con él y comentamos el plan que él conocía para el desarrollo de la región. Con sus idas a la casa del general, fue conociendo el proyecto que se estaba adelantando. En una de aquellas idas, Alejo vio a un señor con unos planos sobre la mesa de la sala, los cuales el señor recogió rápidamente y llevó a la mesa del comedor, para luego regresar y decir que el general había salido. En otra de esas idas acompañé a Alejo y nos encontramos con el general, el cual venía en su campero al momento que atravesaba la pista. Le dijo a Alejo que se bajara y lo acompañara. Alejo dijo que yo iba con él y ocupamos el campero: el general conduciendo y Alejo con él en la primera fila. A mí me tocó atrás, en compañía de sus guardaespaldas. Salimos a la carretera y entramos a Berástegui. Cuando llegamos, cercanos a la montañita, cogimos la vía que sigue paralela a las laderas de las lomas.