
Placebo: el arte de curar

El placebo, con origen en un error bíblico, se manifiesta en palabras y símbolos con poder curativo. Actúa a través de la fe y la creencia, pero no siempre cura.
Por José Arturo Ealo Gaviria El placebo lo conforma esencialmente la expresión oral, el arte, la música, las memorias artificiales y variadas formas simbólicas. Los elementos de la conciencia tienen poder causal, capaces de modificar y modular la operación y las funciones de las urdimbres neuronales. En efecto, se trata de las estructuras simbólicas arraigadas en la cultura, capaces de influir en funciones del cerebro a través de la conciencia. En sí, los placebos son palabras o símbolos acompañados de rituales. Y dicha voz tiene su origen en un error cometido por san Jerónimo al traducir del hebreo al latín el noveno versículo del salmo 114 (116). En vez de traducir "Caminaré en presencia de Yahvé por la tierra de los vivos", escribió: "Placeré al Señor en la región de los vivos" (Placebo Domino in regione vivorum). Proviene del verbo latino placeo, "placere" (Dar placer, agradar, deleitar). Luego de este error, durante la Edad Media, quedó la costumbre que los profesionales encargados por las familias de llorar a sus muertos, iniciaban el lamento artificial con dicho fragmento bíblico. Ese llanto "artificial" sustituía al "verdadero". Era frecuente que los sicofantes o sicofantas (delatores profesionales) alquilados para abrir las Vísperas de Difuntos con su llanto artificial iniciaran los lamentos recitando ese mismo verso en latín. Por esa razón, dichos profesionales del lamento eran llamados placebos, y la palabra adquirió la connotación de adulador. El término se usó más tarde para aludir al medicamento falso recetado y complacer al enfermo. El placebo acabó haciendo referencia a algo "artificial" que se cree "verdadero". Lo esencial es la creencia o la fe en un acto que se inscribe en el ritual oficiado por un brujo, un sacerdote o un médico, quienes con el poder de la palabra y de la simulación producen efectos curativos. En el efecto placebo sugiere que existe el alivio del dolor o en ansiedad, es decir, existe una mejoría en estos síntomas, pero no significa que el resultado de este efecto sea la cura. Como en todos los andares de la vida, seamos cuidadosos. Este camino, como todos, posee encrucijadas, baches y algunas trampas. En primer lugar no creo que se requiere cambiar la dimensión terapéutica del placebo, porque no es el agente placebo quien tiene algún efecto demostrado, sino la forma como se recibe y asume. Valora y tiene fe en que ese tratamiento contribuirá a mejorar su condición. Placebo es el arte de curar.