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Opinión

Piensen en Colombia

Bibiana Cabarcas
Bibiana Cabarcas
Columnista
22 de julio de 2026

Se dice que la política es el arte de servir, que es poner al servicio de la sociedad todas las capacidades y talentos para el bienestar de todos, pero nos hemos acostumbrado a que nuestros políticos se sirvan primero ellos y, de último, piensen en la ciudadanía que los eligió. Para nadie es un secreto que son muchos los clanes familiares que se han beneficiado de miles de maneras por su paso en los cargos públicos y de elección popular por los que han pasado. Y de un momento a otro cambian de estrato y hasta el color de piel.

También es cierto que se suele decir que, en política, dos y dos no son cuatro, y que las "peleas" de políticos son más falsas que una moneda de cuero, que todos se alían de acuerdo a sus intereses personales y que pasan por encima de las necesidades de sus electores sin ningún tipo de miramientos. Esta ha sido la tradición. Solo que, esta vez, y hastiados de los mismos de siempre, la mayoría de los colombianos, votamos por una manera de ver y hacer la política diferente, y se le dio el mandato a un nuevo dirigente que no venía de los clanes de la vieja política y que nunca había estado en cargos públicos. Es por esta razón y por el desastroso gobierno de Petro, que se eligió la opción de la antipolítica tradicional liderada por Abelardo de la Espriella. Ahora vemos, consternados, cómo la vieja política vuelve a prevalecer, en cabeza de quien nunca imaginamos que lo haría, el expresidente Uribe; y en unión con quienes, tradicionalmente, han sido sus contradictores políticos, están conformando una mancuerna altamente inverosímil y potencialmente peligrosa para el futuro de Colombia. Es así como, por ahora, le han ganado el pulso en la presidencia del congreso al presidente electo, poniendo sobre la mesa una confrontación inédita e inesperada. Por el bien de Colombia, esperamos que el Centro Democrático, no se convierta en un palo en la rueda para el nuevo gobierno, que piensen en la patria y no le den aliento a Petro y a su Pacto Histórico, que tanto daño le han causado al país; aliados con quienes desconocen la elección de Abelardo, este partido y su líder natural, están desdibujando ante la opinión pública, la imagen de gente correcta y frentera que siempre han tenido. Los liderazgos deben ser coherentes y alineados a su ideología, correr la línea ética para favorecer intereses personales, los hace más de lo mismo y parte de una página que la mayoría de los colombianos quiere pasar y ponerle un punto final. Basta de confrontaciones inútiles que solo benefician a los enemigos del país, las alianzas con el diablo nunca salen bien.