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Opinión

Picoteros del Caribe

Luis Manuel Espinosa
Luis Manuel Espinosa
Columnista
6 de mayo de 2023

Nicolás Contreras Hernández, líder estudiantil, defendió el Golfo de Morrosquillo ante un oleoducto. Su lucha ambiental lo llevó a ser experto en cultura picotera, fusionando activismo y música caribeña.

Por Luis Manuel Espinosa Nicolás Contreras Hernández, se hizo famoso desde cuando al frente del movimiento estudiantil "Juventud Consciente", se alzó en defensa del Golfo de Morrosquillo, con ocasión del anuncio de la construcción del oleoducto Caño limón – Coveñas, en el primer Foro de Tolú. Era gobernador de Sucre, Miguel Ángel Nule, y Alberto González Gaviria, dirigía la oficina de desarrollo del convenio Camcomercio - Corelca, promovido por Julio Espinosa, en representación de aquella, y Jorge Ricardo Bray, gerente de esta. Para entonces, la Occidental de Colombia, se proponía la explotación de los pozos petroleros de Arauca y su consiguiente exportación mediante la implementación de un puerto artificial. Por tanto, pescadores y hoteleros, se aprestaban a encarar la situación con miras a sacarle partido a dicha coyuntura, dado el impacto ambiental que afectaba el entorno, aunque mejorara la economía. Alumno del Colegio Luis Patrón Rosano, al igual que sus compañeros de grupo, Nicolás había emprendido una campaña consistente en crear conciencia sobre la necesidad de hacer caer en la cuenta a las gentes, de las consecuencias que suponía el transporte de petróleo a través de un ducto y su embarque por mar. Pero como el proyecto no solo era inevitable, sino conveniente, lo mejor era un sano pragmatismo, aceptando y acomodándose a la realidad. Así que desde ese instante a la zona morrosquillera llegaron personas de todas partes, como sucediera tiempo atrás, primero con el famoso Packing House y después, con el puerto de la Sagoc. Tolú y Coveñas se llenaron de forasteros y comenzaron a proliferar de nuevo toda clase de establecimientos y expendios de bebidas y comidas y sobre todo de música. Se sabía, que a lo largo del golfo se escuchaba, más que nada, música antillana, la cual era importada a través de los barcos que atracaban en el viejo muelle o en barcazas provenientes de Panamá. En ese ambiente se forjó Nicolás Contreras, al punto que cuando cursó estudios superiores en Barranquilla, ya tenía algún dominio sobre la llamada cultura picotera, por lo que en los fines de semana concurría como otros jóvenes a los sitios de picós, no solo a libar cerveza, sino a conversar sobre esos tópicos, en los que aprendió a conocer los diferentes ritmos y géneros de acento africano. Cuando tuvo la oportunidad de asistir al Festival de Música del Caribe en Cartagena, ya Nicolás poseía un dominio completo sobre todo tipo de música, pero en particular, la concerniente a los picós. De manera, que al egresar de la universidad, estaba preparado para irrumpir con una nueva sapiencia, la cultura picotera, que le permitió erigirse en el gran especialista y docente del tema.