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Opinión

Petro el escabroso (II)

Ismael Guerra de la Ossa
Ismael Guerra de la Ossa
Columnista
22 de julio de 2024

En marzo de 2021, antes de su candidatura, se advirtió sobre el "accionar escabroso" de Petro. Hoy, a dos años de mandato, se evalúa su gestión marcada por la división y polarización en Colombia.

Por Ismael Guerra de la Ossa Con el mismo título de este artículo publiqué una columna periodística en este diario el lunes 15 de marzo de 2021 cuando Gustavo Petro Urrego ni siquiera era candidato a la presidencia de la República. En ese entonces me referí a su "accionar político camorrero, propio de su talante intolerante, autoritario, intransigente y prepotente". Y dije que a Petro le caía como anillo al dedo el adjetivo "escabroso" que, según el Diccionario de la Real Academia Española (Drae), tiene tres acepciones. La segunda de ellas "áspero, duro, de mala condición", y la tercera, "peligroso, que está al borde de lo inconveniente o de lo inmoral". Sobre la segunda, afirmé que los ejemplos abundaban y que de ello no había que dar ninguna explicación. Con respecto a la tercera, anoté que tampoco había que esforzarse mucho para concluir que se acomoda en todo a Petro. Y para rematar mi artículo escribí en dicho artículo, textualmente, lo siguiente: "No es sino considerar su afinidad ideológica con el chavismo y demás izquierdismos del mundo para deducir lo que le espera a Colombia de llegar al poder. De ahí que el vocablo "escabroso" que trae el Drae pareciera hecho a la medida de Petro". Eso lo dije, repito, el lunes 15 de marzo de 2021, cuando Petro ni siquiera era candidato a la presidencia de Colombia. Hoy, cuando Petro va a cumplir 24 meses de mandato, ustedes deducirán si yo tenía o no la razón, pues lo cierto es que no hay que hacer el más mínimo esfuerzo para concluir que su gestión ha sido una de las más escabrosas en la historia política de Colombia sumiendo al país en una división nunca antes vista en todos los ámbitos del espectro social, con una radicalización y polarización en la población que da grima y conturba pues, en vez de amainar, diariamente crece más con cada intervención presidencial. Por eso desconcierta que el presidente Petro al declarar Día Cívico en Colombia el pasado 15 de julio con motivo de la final de la Copa América haya hablado de celebrar la unidad y la no polarización que encarna nuestra Selección como si él tuviese autoridad moral para hablar de esos temas cuando ha sido precisamente él quien mantiene más divididos y polarizados que nunca a todos los colombianos.