
Peligros de polarización política

Latinoamérica enfrenta amenazas de polarización política, con riesgo de conflictos civiles. La historia colombiana advierte sobre las consecuencias del fanatismo y la división social.
Por Félix Manzur Jattin Colombia y Latinoamérica se sacuden con graves amagos de polarización política. Acudir a los pueblos para exacerbar los ánimos o posibles brotes vandálicos podría desencadenar conflictos y una guerra civil sin precedentes. Recordemos las aciagas épocas de liberales y conservadores que se mataron durante décadas y que los chulavitas y los cortes de franela o decapitaciones fueron frecuentes. La guerra de los mil días entre 1899 y 1902 dejó cientos de muertos y hasta la pérdida de territorios como Panamá. La Guerra de los supremos y muchas guerras más. Tratadistas e investigadores han estudiado este fenómeno de indigno fanatismo que carcome mentes débiles y alienadas a mesiánicos liderazgos. En política, la polarización es el fenómeno por el cual la opinión pública se divide en dos extremos opuestos. También se refiere a las facciones extremas de un partido político que ganan espacio o apoyo dentro del mismo. En cualquiera de los casos, como consecuencia de la polarización, las voces moderadas pierden poder e influencia. La polarización La polarización, por lo tanto, puede ser estudiada tanto como un estado, como un proceso. La polarización carcome mentes obnubiladas y perjudica el andamiaje pacífico de países y regiones; la utilización de las masas en provecho de caudillismo exacerba los ánimos llegan inclusive a enfrentar grupos étnicos tales como Afros contra indígenas y mestizos contra blancos. Como proceso se refiere al aumento de dicha oposición a lo largo del tiempo. El trapo rojo y el azul dejó por la confrontación partidista en Colombia más de trescientos millones de cadáveres. El término «polarización» viene de la ciencia política. Es una medida del apoyo del electorado a cierta figura política o posición; no es una evaluación o un juicio de valor acerca de una figura política. No significa que una figura política no sea necesariamente electa. Las figuras políticas pueden recibir una respuesta polarizada del público a través de sus propias acciones a través de giros históricos, o debido a fuerzas externas como el sesgo mediático. Los politólogos definen principalmente, la llamada polarización popular, que ocurre cuando las opiniones divergen hacia polos de distribución o intensidad.