
Peleas "on air"

La salida de Luis Carlos Vélez de La FM y polémicas en radio colombiana revelan cuestionamientos sobre la objetividad informativa. Un análisis desde la experiencia de un oyente de radio.
Por Carlos Vargas Rodríguez Muy a propósito de la salida Luis Carlos Vélez de la dirección del espacio radial La FM de RCN como consecuencia de unos desafortunados comentarios sobre la COP16 y de la polémica expuesta en redes sociales por el veto que le hicieron Ricardo Ospina y Felipe Zuleta, al periodista Héctor Riveros en Blu Radio por hablar mal de la Procuradora Margarita Cabello, surgen algunos cuestionamientos sobre la forma en que se están dando las cosas en los espacios radiales de nuestro país. Mi análisis, más bien comentarios los haré desde mi perspectiva de oyente, de usuario de información a través de la radio y para ello quiero decirles a los lectores, que desde muy joven crecí escuchando la radio, soy de esa generación que vivió la emoción de la radio, de aquellas épocas en donde las buenas y malas noticias llegan de manera rápida y oportuna por las ondas hertzianas. Viví el placer de escuchar a Juan Gossaín, Yamit Amad y a Darío Arizmendi entre otros, durante muchas mañanas a través de un radio transistor, que fue evolucionando según me lo permitía el momento y lo más importante, mis finanzas; en la actualidad cuento con un multibanda de pilas, que permanece en mi mesa de noche y que enciendo todas las mañanas para escuchar las transmisiones radiales. Hice transición de RCN a Caracol, fui fanático de Radio Net con su red informativa 24 horas, luego a la W radio y su modernismo encantador, que me transportaba a lo internacional, migré a Blu radio con sus líneas de debate en vivo y las diversas opiniones en la mesa de trabajo. Me considero tener la autoridad de todo un oyente en evolución, para señalar que las cosas no andan bien en los medios, pero en especial en los espacios radiales. Si bien es algo inocultable que en los medios de comunicación hay líneas políticas que marcan su tendencia, en la actualidad hay una excesiva carga ideológica que está desconfigurando lo más importante y esencial que es la objetividad de la información. Se están imponiendo más las condiciones personales de los directores de los espacios, que la libre opinión de los demás integrantes de la mesa de trabajo. Todo esto es un gran contrasentido, puesto que son los medios los encargados de hacer prevalecer la libertad de expresión en su máxima expresión. Entonces percibimos, los acuciosos oyentes que, en las mesas de trabajo radiales, los directores del espacio dan línea impositiva sobre los temas a tratar y esperan que los demás periodistas, se alineen a su posición, si esto no sucede porque algún periodista "rebelde" se manifiesta, inmediatamente se hace evidente la molestia, bajo elevados niveles de intolerancia. Parece un salón de clases con un profesor que en un soliloquio maneja a sus estudiantes y le interesa solo escuchar sus tesis y planteamientos, congraciándose con el alumno que se ajusta con su línea dogmática. La cosa se ha vuelto reiterativa, son muchos los incidentes al aire que se han conocido, esto debe ser una alerta para los medios de comunicación, motivo por demás de análisis e introspección de algunos directores radiales. No se concibe objetividad con imposición argumentativa. La información es vital para un país, pero debe ser libre, transparente y ajena a la politización, solo así, podremos entender la realidad nacional, sin sesgos y apasionamientos. Esa es la verdadera libertad de expresión y el ejemplo empieza por los medios de comunicación.