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Opinión

Paramilitarismo y la paz

Miguel Mercado Vergara
Miguel Mercado Vergara
Columnista
15 de noviembre de 2024

El gobierno colombiano designa a ex paramilitares como gestores de paz, generando controversia. Figuras como "Macaco" y "Jorge 40" buscarán la paz en un país aún violento.

Por Miguel Mercado Vergara Parece mentira pero es verdad. Lo sucedido en estos días es el llamado realismo mágico macondiano que parecen manifestaciones sorprendentes, pero no, es el contexto de la actualidad colombiana. Me refiero al giro inesperado que ha dado el gobierno al designar a un sinnúmero de integrantes del más puro paramilitarismo como gestores de paz. Los alias de "Macaco", "Jorge 40", "Martín Llanos", "Don Berna", "El Alemán", "Julián Bolívar", "Juancho Prada", "Salvador Lozada" "HH", "Diego Vecino", entre los que muestran los medios de comunicación, son las figuras más representativas de la facción extrema que, utilizando los más temibles métodos de violencia, se aventuraron a confrontar esa otra facción extrema que también empleó y utilizó para imponerse a la brava en el país, similares o peores instrumentos de devastación que no es menester mencionar porque son de sobra conocidos. Hoy día Colombia vive situaciones de violencia innegables. Existen aún agrupaciones subversivas con iguales o peores condiciones de destrucción que las de antes. También pululan combos, clanes, autodefensas, como se les quiera denominar, que despliegan similar o peor fiereza. Frente a ese panorama, es útil poner al paramilitarismo a que tercie en la búsqueda de la paz? El tema genera encendidos comentarios y con seguridad será motivo de intensas controversias. Pero no es descabellado pensar que para hablar de paz se haga con quienes han protagonizado la guerra. Quienes conocen sus vicisitudes son quienes han empuñado las armas y a quienes más nos interesa que estas se silencien son a los indefensos ciudadanos que hemos llevado nuestra existencia sometidos a la zozobra de la confrontación que por décadas ha cubierto de sangre y de fuego la faz nacional. Es de Perogrullo que nadie quiere seguir inmerso en la violencia. Tenemos que superar los intereses y las mezquindades. Cerca está el debate político que sin duda guarda estrecha relación con esos temas de la paz. Se requiere superar la idea de que la pacificación de Colombia pueda ser benéfica solo para determinados sectores. La ganancia es para el país entero. Así como las ráfagas de plomo, las bombas, las masacres, los cilindros cargados de explosivos, el secuestro, la extorsión, etc., aterrorizan a todos sin discriminación, el sosiego que genera la paz ayuda al progresivo bienestar de la sociedad en general. Pretender que los ángeles hagan la paz es una quimera.