
Para qué

En la era digital, la búsqueda de soluciones al malestar es constante. Sin embargo, la clave reside en comprender el significado detrás de los síntomas, no solo en eliminarlos.
Por Olga Leonor Hernández B. Es fácil usar un buscador y encontrar publicaciones de influenciadores y un largo etcétera, cosas como las 10 claves para eliminar la ansiedad, o recomendaciones si quieres aumentar la seguridad en ti mismo, o la estrategia para eliminar el miedo de tu vida. No puedo afirmar que estos recursos no son útiles pues caería en la superioridad moral de creer que todo lo que se aleja de la teoría y formación académica no merece otra cosa que la crítica dura y una mirada escrutadora. Lo que esta realidad indica es que las personas están buscando respuestas a su malestar. No nos digamos mentiras, es bastante tentador. El problema de estas ofertas de bienestar es que se concentran en el síntoma que se debe eliminar y olvida un detalle: El síntoma siempre llega a acompañar una intención. Es decir, es la persona la que decide, con una finalidad específica, mantener un síntoma con tal de proteger algo que valora. Es fácil caer en la trampa del síntoma y prescribir soluciones a diestra y siniestra que resuelven el problema del cual la persona se quiere deshacer sin tener que hacerse cargo del sentido de ese síntoma en su experiencia. No podemos confundirnos, aquello que pensamos, que deseamos, nuestras conductas, sentimientos y emociones en momentos y situaciones específicas siempre apuntan a un significado. No son cosas que debemos quitarnos de encima, como lavarse las manos y deshacerse de la suciedad. No. Son cosas que debemos observar, aceptar y comprender para reconocer de qué manera soy el creador de mi propia experiencia y cómo lo que me pasa tiene un sentido y una orientación. "Se me mete de pronto una ansiedad adentro" me dijo una persona en consulta. No se nos mete algo, no nos cae un malestar encima, no se me viene de pronto una idea o una emoción. Lo que nos pasa, sentimos, pensamos y cómo actuamos tiene siempre incorporado un sentido. No estoy diciendo que no leamos libros de autoayuda. Estoy invitando a que lo hagamos con la claridad de que no somos solo una serie de síntomas en una lista diagnóstica, que lo que funciona para alguno, no funciona para todos. Aquello que llamamos síntomas no son nunca independientes de nuestra experiencia completa y de los valores que buscamos proteger.