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Opinión

Papá Pitufo

Miguel Mercado Vergara
Miguel Mercado Vergara
Columnista
10 de abril de 2026

Alias "Papá Pitufo" está tan de moda que figura hoy dando vueltas en todo el país, ocasionando un escandaloso episodio de alto nivel. Diego Marín Buitrago es su nombre de pila y en el mundo periodístico se le menciona como el “zar del contrabando”.

En reciente alocución televisiva, el propio presidente de la República divulgó su trayectoria de más de 30 años introduciendo y comercializando en el país, a la vista de todos, variadas cantidades de mercancía ilegal. Hoy su nombre ronda por el palacio presidencial porque, entre sus andanzas, se propuso permear la campaña del actual mandatario, pero no alcanzó sus propósitos porque este lo impidió, tal como lo ha explicado y corroborado por sus allegados. Pero otros alias como "el Meza", "el montañero", "Calarcá", "Douglas", "Carlos pesebre", "Tom", "Vallejos", "Lindolfo", "Sayas", que de una u otra forma integran el complejo panorama violento que se ha vivido en el país, especialmente en el Valle de Aburrá, también protagonizan hoy todo un ambiente que tiende día a día a caldearse más y a contribuir a que el debate electoral que está en pleno auge aumente su temperatura. Resulta inevitable, a la luz de la realidad electoral que vivimos, que todo lo que ronde en torno a esos personajes pase desapercibido. La puja electoral cada día que transcurre se torna más sensible, sobre todo si los hechos tocan de alguna manera a sus protagonistas directos o indirectos. Pero es lamentable que la lucha política por el poder en estos tiempos apremiantes no se alimente mayormente por el interés de proponer al elector fórmulas, planes y proyectos que busquen el bienestar colectivo, el bien común, el progreso general, la reconciliación de todos. Muchas de las estructuras de nuestra realidad institucional están desuetas, superadas por el tiempo y, desde hace décadas, pidiendo a gritos que la voz cantante y sonante de la clase dirigente y dominante proponga, plantee y haga realidad las fórmulas para sobreponernos a tanto atraso. Lo que aguarda el gran elector es que la dirigencia entienda la realidad del país. Es cierto que todos esos personajes integran el combo de la compleja violencia nacional, pero lo que no se quiere admitir es que, aisladamente, entre odios y rencillas, no se supera la violencia. Es tarea de todos. Bloqueados gana Colombia entera. El planteamiento parece una quimera según lo visto.