Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Papá, mamá… ¿Por qué soy hijo de Dios?

Redacción M.C.
Redacción M.C.
Columnista
23 de septiembre de 2023

Reflexiones sobre la conexión divina: una conversación familiar explora cómo el reconocimiento de la presencia de Dios influye en nuestra vida y acciones. El diálogo aborda la pérdida de esta conexión y su impacto.

- ¿Cómo te explico? Dijo papá. Mira las plantas. Sus hijos nacen de sí mismas. Tienen sus raíces, tallos y hojas, y cuando crezcan darán sus mismas flores, semillas y frutos. Tú, yo, ellos, todos, nacemos de Dios. Cada criatura viva, es la Presencia misma del Creador. Por eso: Él es amor y somos amor; es libertad, y somos libertad; es fortaleza, alegría, inteligencia, …todo lo bueno, …podemos ser. -Pero… ¿Por qué no parecemos ser todo lo bueno que Él es? como tú dices. - Porque no entendemos esa verdad, y lo que no se entiende se ignora, se desprecia, lo hacemos invisible, no lo notamos. Al entender algo, lo aceptamos, reconocemos y acogemos, solo entonces lo sentimos y practicamos. - Te doy un ejemplo. Aclaró mamá: Cuando una persona descubre que canta bien, siente deseos de cantar, se arriesga, disfruta del canto y también los demás. Cuando entendemos que somos amor, lo practicamos frecuentemente, entonces lo reflejamos, y sentimos el bienestar que nos aporta. Solo entonces descubrimos esa gran riqueza que poseemos. Reconocer la Presencia Divina en nostros, es una manera de decirle al Creador: ¡Te acepto! Guía mis pensamientos y decisiones. - ¡Creo que la mayoría de gente no sabe eso! -Sí… se pierden los maravillosos efectos de esa compañía viva, real y cercana. Muchos vagan en soledad y vacío, aun teniéndolo tan cerca, desde el mismo momento de su concepción. El reconocimiento consciente de ese Ser Divino, abre la puerta espiritual para que Él nos tienda sus manos. Activamos de inmediato nuestra relación consciente con ese mundo, y le permitimos actuar, guiarnos y cuidarnos. Agregó papá. - ¿Y los niños que no conocen esa verdad? -Sus mentes no lo reconocen, pero, Él es vida en ellos, por eso los niños 'son sagrados'. - Entonces… ¿En qué momento se pierde el contacto con Él? -Cuando la sociedad contamina las mentes y corazones, les quita autenticidad, rigidiza sus pensamientos, los rodea de bullicio, y ellos comienzan a olvidar esa Presencia. Los mayores tenemos la tarea de transmitir esa verdad, para evitar olvidar quienes somos. - ¿El que olvida quién es y de dónde viene, deja de ser hijo de Dios? - Jamás se pierde ese derecho, porque esa Esencia está presente siempre que haya vida, aunque no se le reconozca. Simplemente pasa lo que a aquel hombre adinerado, que teniendo abundancia de bienes materiales, los atesora sin aprovecharlos, y vive una existencia en abandono, desierta. 'Experimentar' su presencia, es permitirle al Dios de la vida, llevarme de su mano, uniendo mi voluntad a su voluntad.