
Paneles solares

El sector agropecuario de Córdoba no impulsa la economía. Nuevos sectores como turismo y comercio ganan terreno, pero la transición energética con paneles solares podría ser un problema.
Por Fernando Negrete Montes En los estudios realizados sobre la situación económica del departamento de Córdoba expuestos en los foros con motivo de los aniversarios de su creación como entidad territorial, se concluía que el sector agropecuario no había sido lo suficientemente fuerte para desarrollar su economía y sacar a la población de los niveles de pobreza por el poco empleo generado, la baja productividad e inequitativa distribución del ingreso, que llevó a alternativas encontradas en el sector minero energético. Desde luego que lo agropecuario intentó no sucumbir aplicando tecnología en su parte animal con avances en genética y comercialización, en tanto lo agrícola empujó con algodón, sorgo, palma africana, reforestación y el impulso a cultivos como cacao, marañón, sumado a los tradicionales como plátano, yuca, ñame, arroz, maíz y frutales que permanecían en sus niveles históricos, mientras la ganadería buscaba eficiencia y combinar pastos con otros cultivos, coco, para sacudirse el estigma de agente impulsor del calentamiento global. Próximo a cumplir los setenta y tres años, los cambios que se han dado en la economía del departamento se miran más por el lado del comercio, restaurante, hoteles, construcción, reparación de vehículos automotores, servicios educativos y de salud y las administraciones públicas por el incremento en sus plantas de personal y el desarrollo de algunas obras de infraestructura vial, pavimentación de calles y el impulso al turismo como un probable sector líder que requiere de mejores condiciones para su despegue. Esta variada descripción de sectores económicos puede llevar a la idea de que hay un desarrollo lento y que habría que esperar la Agenda Córdoba 2052 para que estemos en otro nivel de desarrollo, cuando llama la atención que paralelo con la adquisición de aviones de guerra a Suecia, tendríamos una planta industrial de paneles solares con sede en Córdoba que aprovecharía el potencial de luminosidad para hacer la transición energética, incluidos la exportación de estos productos. Resulta que en la matriz energética colombiana, el 70 % es hidráulica, energía limpia, no contaminante y Urrá hace parte de ella y si hace 20 años por un tema ambiental, no se construyó el embalse de Urrá 2 con una capacidad de 15 millones de metros cúbicos de agua, capaz de soportar un verano de un año, además de que el agua es el principal productor de oxígeno y con una rentabilidad tres veces superior a la tierra, investigaciones sobre energía fotovoltaica producida por los paneles solares concluyen que contribuyen al calentamiento de las ciudades. Lo anterior por cuanto al absorber energía, calientan el suelo subyacente del panel dificultando la siembra debajo de ellos y el aire a su alrededor, aumentando el calor lo que podría dar al traste con un desarrollo ambientalmente sostenible por el que hemos frenado varios proyectos. Así que ojo con lo que se viene porque podemos quedar "petrificados".