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Opinión

¡Paloma es la mujer!

Ensuncho De La Bárcena
Ensuncho De La Bárcena
Columnista
13 de marzo de 2026

El próximo domingo 31 de mayo los católicos del mundo celebraremos la Solemnidad de La Santísima Trinidad.

Los que creemos en Nuestro Señor, Creador del Universo, sabemos que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y que nos creó a los humanos a su imagen y semejanza. Los nacidos en Colombia, como criaturas suyas, debemos valorar que ese mismo domingo tendremos las elecciones presidenciales. No es una casualidad. Dios no se equivoca, ni juega al azar. La Santísima Trinidad es el misterio central de nuestra fe cristiana. El Catecismo de nuestra Iglesia Universal lo explica así: “Las tres divinas Personas son un solo Dios porque cada una de ellas es idéntica a la plenitud de la única e indivisible naturaleza divina”. Desde la antigüedad, el Padre es representado como un anciano de larga cabellera y barba blanca; el Hijo es Nuestro Señor Jesucristo; y el Espíritu Santo, una Paloma. Cumplí 18 años en abril de 1993. Salíamos del apagón del presidente César Gaviria, que hacía que los estudiantes saliéramos de casa muy temprano y a oscuras. Mis primeras elecciones presidenciales con mayoría de edad fueron en 1994. Había vuelto a San Marcos, tras abandonar mis estudios en Bucaramanga. Como vengo de una familia conservadora mi voto fue por Andrés Pastrana, pero resultó ganador Ernesto Samper con ayuda del narcotráfico. En 1998 estudiaba Comunicación Social en Cartagena y viajé a San Marcos para votar de nuevo por Andrés Pastrana. Aquella vez si ganamos, pero su gobierno hizo concesiones a las Farc y será recordado porque el comandante de la narcoguerrilla lo dejó plantado en San Vicente del Caguán. Con la moral de los colombianos por el suelo, en 2002 llegó Álvaro Uribe Vélez al poder. No voté por él, porque había dejado mi cédula empeñada en un taxi de Cartagena y tampoco me convencía su discurso guerrerista, en un país desangrado como el nuestro. En 2006, viviendo en Bogotá, me dejé hechizar por los supuestos vientos de cambio que anunciaba el Polo Democrático y acabé votando por Carlos Gaviria Díaz. Confiaba en las tesis del brillante abogado hasta que hice parte de la creación del periódico Polo como jefe de redacción y me enteré de cómo es la izquierda por dentro. En 2010 hice parte de la Ola Verde de Antanas Mockus, pero nos ganó Juan Manuel Santos. No voté en 2014 ni en 2018 y me declaré abstencionista. En 2022 voté en blanco. Este año vuelvo a votar y haré campaña por Paloma Valencia, porque es una católica sin prejuicios ni complejos. Quiero que sea nuestra primera mujer presidente. Veo en ella una señal de Dios.