
Paliza republicana

Donald Trump triunfa en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, superando las expectativas y arrastrando al Partido Republicano. El resultado plantea un realineamiento político y desafíos para los demócratas.
Por Rafael Hernández Mestra Tal como estaba previsto el pasado martes, se llevaron a cabo las elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Los ciudadanos gringos tenían la opción para escoger entre uno que ya había sido presidente y a quien medio país lo conocen y algunos lo describen como intolerante, ignorante, racista, fiscalmente imprudente, intelectualmente vago, delincuente (pues está convicto), desdeñoso de la democracia, enamorado de los enemigos de los Estados Unidos y, sobretodo, fascista. La otra opción era una mujer con un sólido historial de servicio público; pragmática y orientada al consenso; estable, administradora fiscal y económica responsable; comprometida con la democracia y con las alianzas multilaterales del país; auténtica, ecuánime, honesta, solidaria, con los pies en la tierra y, de un carácter que no tiene dudas. Pues bien, los estadounidenses se decidieron por Donald Trump y en una democracia como la del País del Norte son respetables los resultados, aunque en las elecciones que el candidato triunfador hoy, desconoció los resultados cuando perdió en las pasadas elecciones con el actual presidente Biden al extremo de que se tomaron el Capitolio. En cierto sentido, la gran sorpresa de esos comicios no fue la victoria de Trump, pues, a lo largo de la campaña, pero especialmente en su recta final, todas las encuestas apuntaban a una apretada carrera en la que tenía altas probabilidades de ganar. La sorpresa mayúscula es la contundencia de su triunfo, pues su candidatura arrastró al Partido Republicano que recuperó el control del Senado y se perfila como el ganador en la Cámara de Representantes. En otras palabras, de confirmarse lo de la Cámara baja, los republicanos arrancarían con poder absoluto tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo y en la Corte Suprema. Sin embargo, independientes de las políticas que vaya a implementar Trump, el resultado deja claro otra lectura y es el realineamiento del pueblo estadounidense hacia la derecha y plantea una autorreflexión del Partido demócrata, que no solo sale apaleado de las elecciones, sino que no tiene una propuesta programática frente a un electorado que no lo acompañó a causas como el de la amenaza a la democracia, los derechos reproductivos de la mujer o la defensa del cambio climático. Nuevamente, fallaron las prestigiosas encuestadoras en los Estados Unidos que pronosticaban un empate técnico, un voto finish y una victoria apretada. No hubo tal, Trump ganó sobrado. Otra alerta para la izquierda.