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Opinión

Palabrejas machaconas

Álvaro Bustos González*
Álvaro Bustos González*
Columnista
30 de noviembre de 2025

Razón tiene Juan Esteban Constaín cuando se queja del uso reiterado de algunas palabras que, como empatía y resiliencia, terminan significando cualquier cosa o dándole a los hechos que pretenden describir un sentido inexacto o insuficiente. El que está ahora en el menú de todos los días es el vocablo polarización, que busca encarnar unas divergencias extremas que, mal encauzadas, podrían llevar a conflictos gramaticales y físicos de colosal envergadura.

Quienes más se preocupan por la polarización son los habitantes del llamado centro político, una noción entendible en relación con la ecuanimidad y el pensamiento equidistante, pero que, en las batallas electorales, eminentemente emotivas, queda convertida en una especie de tibieza, un concepto afelpado que está más cerca del pelo de los gatos que del agua que reposa encima de la hornilla. Si usted hace una afirmación rotunda, como la de que ya basta de dialogar con violentos y narcotraficantes, o de que hay que ponerle seriedad a la justicia y su papel contra la corrupción estatal, está polarizando. Si anota que no es conveniente ni prudente tener relaciones con dictadores, usted puede ser tildado de polarizador. Si se atiene a la experiencia reiteradamente frustrada de la paz de las concesiones y propone el restablecimiento de la autoridad y el orden para poder vivir civilizadamente, con respeto a los derechos de todos, usted es polarizante. Y si dice que nada tiene que ver la autonomía universitaria con la intrusión permanente de capuchos ni con la imagen vergonzosa del Che Guevara en el campus de la Universidad Nacional, usted es una amenaza contra la paz de los sepulcros y el sosiego de la comunidad. No polarizar significaría, para los biempensantes, hacer propuestas constructivas para salir del atolladero en que nos sumió este caótico gobierno. Muy bien. El problema es que hay que, una vez más, poner la casa en orden, porque los trastos y los muebles están desechos: la corrupción es avasallante; la cooptación del Estado, como en el pasado, por las "fuerzas oscuras", con el apoyo ladino de algunos funcionarios irresponsables, es clamorosa; la capacidad energética está en duda y la salud, arrumbada bajo el dogma de la ideología del odio, está en vías de extinción. ¿Dónde está la polarización? *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.