
Pagar deudas

Hay una diferencia entre presupuesto público y privado, mientras en el primero por principio, debe haber equilibrio entre ingresos y gastos, sin utilidades ni pérdidas, lo que garantiza la supervivencia en el tiempo de los gobiernos, en el segundo si debe existir un desequilibrio hacia los ingresos, es decir, estos deben ser mayores que los gastos y costos para mantener la actividad productiva o el negocio, porque si ocurre lo contrario, la salida es el cierre o la quiebra del establecimiento.
El interés por participar en los asuntos públicos y de un entorno que favorezca la actividad económica, ha llevado a las personas a entender que los presupuestos oficiales, tienen su origen en los impuestos pagados por trabajadores y empresarios y que las obras que realizan las administraciones públicas son producto del aporte de la sociedad, exigiendo que estos recursos se inviertan en proyectos de beneficio general y no se queden en los bolsillos de particulares. En torno a la igualdad de ingresos y gastos, es claro que esta solo se daría en casos excepcionales, debiendo acudirse al crédito para cubrir las diferencias que se presenten en el recaudo respecto de las necesidades que van del lado derecho de la ecuación, generando los pagos a realizar en el futuro que se van incrementado, junto con algunos pendientes por deudas laborales y prestacionales que nacen de malas decisiones políticas y administrativas, tomadas sin consultar capacidad de pago y quedando como herencia para las subsiguientes administraciones. Esta situación le ha ocurrido al departamento de Córdoba y varios de sus municipios, que se han visto atropellados por las deudas laborales y prestacionales iniciadas a comienzos de los ochenta y noventa, y que obligaron a suscribir acuerdos de reestructuración de pasivos que hoy se aproximan al billón de pesos y para lo cual, deben destinarse recursos para amortizarlos, con el costo de oportunidad por los proyectos que se dejan de hacer. La cuestión se complica porque las deudas no cesan y los gobernantes son poco dados a pagarlas porque, dicen, ellos no las contrajeron, además de que deben ejecutar sus planes de desarrollo y las rentas recibidas, destinarlas al logro de los objetivos y metas del plan, por fuera de la asunción de inversiones que estaban en el radar de la nación y que ahora, si se quieren ejecutar, deben pasar al resorte local. Entendido que las deudas hay que pagarlas porque son una fuente de financiación de la inversión, en el caso de educación que produjo los mayores pasivos que tiene el departamento y los municipios, ha sido el motor que ha transformado estas entidades territoriales por la capacidad desarrollada por el talento humano, formado en sus instituciones educativas y a la manera de lo privado, generado excedentes que producen desarrollo y bienestar. ¡Así que a pagar las deudas!