
Paga o se apaga

La reciente advertencia de la Contraloría General sobre la abultada deuda del Gobierno Nacional en subsidios a las empresas prestadoras de energía y gas subraya un problema crítico que pone en peligro la sostenibilidad de estos servicios esenciales. Con una cifra que asciende a cinco billones de pesos, esta situación no solo afecta la viabilidad financiera de las empresas, sino que también tiene repercusiones directas sobre los ciudadanos, quienes dependen de un suministro confiable y accesible.
En medio de una economía con retos significativos, la falta de pago de los subsidios se traduce en precariedad para las compañías de energía y gas. Sin los recursos necesarios, estas empresas se ven obligadas a recortar costos, lo que podría afectar la infraestructura y el mantenimiento del servicio. Esto, a su vez, se derivaría en cortes de energía y gas, impactando a los hogares y negocios que requieren un suministro constante para funcionar adecuadamente. La Contraloría ha hecho un llamado urgente a la atención de este asunto, destacando que el retraso en los pagos no solo es un tema contable, sino una cuestión de responsabilidad social y económica. Al negarse a regularizar esta deuda, el Gobierno pone en riesgo los derechos básicos de los ciudadanos a acceder a servicios públicos fundamentales. La semana anterior Naturgas anunció alzas en el servicio porque se debe importar el combustible.