
Otro cordobés presidente

Hace 4 años Colombia escogió por primera vez un presidente cordobés: Gustavo Petro. Ni el más soñador de los cordobeses imaginaba que le reemplazaría otro paisano nuestro. Antes de la llegada a la Casa de Nariño de Gustavo Petro en 2022 y la venidera posesión de Abelardo De la Espriella el próximo 7 de agosto, la Costa Atlántica solo había tenido 4 presidentes: Bartolomé Calvo, de Cartagena: 1861; Juan José Nieto Gil, de Baranoa, Atlántico: 1861; José María Campo Serrano, de Santa Marta: 1886-1887; y Rafael Núñez Moledo, de Cartagena: 1880-1882, 1884-1886 y 1887-1888.
Abelardo De la Espriella nació en Bogotá; sin embargo, nadie puede negar su origen cordobés. Por eso hay una luz de esperanza de que su gobierno ponga especial interés en solucionar los principales problemas que aquejan a nuestro departamento. La gente sueña con un milagro colectivo: que se reduzca hasta que sea casi imperceptible la pobreza en las familias de estas tierras. Es verdad que como sociedad tenemos muchas carencias, pero todas pueden dar espera a las acciones que vengan encaminadas a impactar la vida de aquellos a los que les cuesta llevar cada día el pan a la mesa. La pobreza multidimensional afecta al 25,7% de nuestros coterráneos. Esa cifra servirá para medir si este gobierno cordobés les cumplirá a los suyos. La informalidad laboral en Córdoba llega al 66% —siete puntos por encima del promedio nacional. Tenemos cómo producir alimentos y convertirnos por fin en la despensa agrícola de Colombia. Generar empleos formales en este sector sería el escenario ideal para que más cordobeses tengan un empleo formal con prestaciones, estabilidad, salida real de la informalidad —no solo la ley cumplida a medias. El costo de la energía es otro de los grandes problemas que aquejan a nuestro departamento. Afinia afirma que bajó las tarifas —dice que el kilovatio hora cayó de $1.122 a $904 entre agosto de 2024 y noviembre de 2025— y que el verdadero problema es el consumo de los usuarios. Pero en las calles de Montería, Canalete o Buenavista esa rebaja no se siente en el bolsillo. La diferencia entre lo que dice la empresa y el recibo que toca cada mes las puertas es lo que Abelardo tendrá que cerrar, y no con comunicados. No habría mejor indicador de un buen gobierno de Abelardo que ver a los cordobeses más vulnerables abandonar para siempre la cruz de pobreza multidimensional.