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Opinión

Otra reforma tributaria

Bibiana Cabarcas
Bibiana Cabarcas
Columnista
18 de septiembre de 2024

En medio de un partido crucial, el ministro de Hacienda propone una nueva reforma tributaria. Busca recaudar billones, generando alarma por el impacto en la economía y el gasto público.

Por Bibiana Cabarcas En pleno partido de la selección Colombia en contra de Argentina, el ministro de Hacienda radicó una nueva reforma tributaria, con el fin de meternos de nuevo la mano en los bolsillos y acabar con lo poco que nos queda, entre ellos, la paciencia. Con el fin de financiar el desfinanciado y poco real presupuesto de la nación, de nuevo el gobierno nos carga la mano a punta de impuestos para recaudar algo más de doce billones de pesos, ya que, según ellos, la plata no alcanza; es obvio que nunca les va a alcanzar, ya que no se caracterizan precisamente por ser austeros en el gasto y mucho menos por ser buenos ejecutores. De todos es conocido la ola de contratos, malversaciones, corruptelas y demás "gusticos" que se dan los amigos enchufados del mandatario, que están viviendo "sabroso" a punta del trabajo de los colombianos. Esta inaceptable nueva reforma tributaria está dirigida a gastar mucho más en el 2025, año anterior a las elecciones, lo que debe hacer prender las alarmas, ya que es con la chequera del estado y con el derroche del mismo, con que se pueden enmascarar financiaciones a candidaturas destinadas a prolongar la larga agonía de padecer un gobierno "progresista". De ser aprobada por el congreso, o ser aplicada por medio de decreto presidencial, como ya lo dijo el primer mandatario, tendremos que pagarla mayoritariamente en 2026, pero también va a traernos consecuencias nefastas. Con los impuestos a las mipymes, se va a crear más informalidad, ya que, al elevarles la tributación se acaba con el régimen simple. Se va a aumentar el impuesto a las ganancias ocasionales lo que se podría traducir en mayor evasión. De igual forma al aumentar el impuesto al carbono también se les aumentan los impuestos a las empresas. Se le van a alzar los impuestos a la gasolina, Acpm, y al gas, en contraposición a lo que el candidato Petro proponía en campaña de que los precios de los hidrocarburos fueran más bajos. Así mismo se les va a aumentar el IVA a los vehículos híbridos, lo que va en contravía con la cacareada transición energética. Otro punto perturbador en la nueva reforma es la modificación en la regla fiscal, lo que implicaría un cheque en blanco para que este gobierno voraz pueda seguir derrochando en gastos de funcionamiento, léase, más viajecitos en avión presidencial y helicópteros, masajistas, asesores, maquillistas y coreógrafos, y otro sinnúmero de privilegios que muchos colombianos de a pie solamente pueden ver en televisión. Como diría un popular mandatario centroamericano, "la plata alcanza si no se la roban"; es preferible que este gobierno derrochón hiciera un ejercicio de austeridad en el gasto para el 2025, pero, todos sabemos que eso no va a pasar, ya que la vida "sabrosa" cuesta y es mejor que se financie con el trabajo honrado de millones de colombianos. ¿Hasta cuándo iremos a soportar tanto abuso?