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Opinión

Origen de la mujer (II)

Rafael Hernández Mestra
Rafael Hernández Mestra
Columnista
2 de enero de 2024

En la mitología griega, Pandora, con su jarra llena de males, y Eris, con la manzana de la discordia, desataron sufrimiento y conflictos en el mundo, origen de problemas.

Por Rafael Hernández Mestra Decíamos en la columna anterior, que, según las Sagradas Escrituras, el origen de la mujer es uno y según la mitología es otro. Habíamos quedado en que, debido al castigo de Prometeo, Epimeteo había quedado al cargo del mundo de los hombres. Y así como el nombre Prometeo significa "previsor" o "pensar por adelantado", Epimeteo significa "pensar después". Incauto, no se detuvo a pensar cuando el Heraldo Hermes le ofreció a Pandora como un obsequio de Zeus para la humanidad. Ni reparó suficientemente en el presente que ella misma portaba: un Pithos o Jarra de Cerámica (una caja bien ornamentada). Aquella mujer adornada con todos los dones era tanto un obsequio como una obsequiante. En Pandora no había nada intrínsecamente malo. A pesar de haber sido advertida de que jamás debía abrir el Pithos o caja, su inocente curiosidad (una característica concebida por Hera) indujo a su caída. Cuando ya no se aguantó las ganas, cuando ya no pudo resistirse a echar un vistazo al interior de la caja y levantó la tapa, brotaron de ella todos los males e infortunios del mundo: el hambre, la enfermedad, la perdida, la soledad y la muerte. Totalmente aterrorizada, Pandora volvió a poner, precipitadamente la tapa, justo cuando en el momento y antes de que saliera y se escapara la Esperanza. Con ella el mundo aún podía perseverar, a pesar de la desgracia que el celoso Zeus había vertido sobre la humanidad. Por eso se dice que la Esperanza es lo último que se pierde y al decir de Aristóteles, la Esperanza es "el sueño del hombre despierto". En la mitología griega, Pandora era la antítesis de Eris, que era la diosa de la discordia. Cuenta la leyenda que para la boda de Peleo y Tetis, donde habían sido invitados todos los dioses del Olimpo, no invitaron a Eris, precisamente, por ser la diosa de la discordia, y, esta se presentó en la boda con una manzana dorada a manera de regalo con la palabra Kallisti que quiere decir (a la más bella), entonces, tres diosas que se creían las más bellas, Atenea, Hera y Afrodita, se disputaron la dichosa manzana y acabaron con la fiesta y es aquí donde tiene su origen la expresión de "la manzana de la discordia". Por eso, esta expresión de la "manzana de la discordia" es usada comúnmente para referirse a aquello que causa problemas donde antes no los había o que se convierte en el origen de los desacuerdos