
Orfandad y gloria

La historia de David hoy no sería comprendida, y sus miedos y agonías serían repudiados unánimemente, porque en el tiempo actual los sufrimientos están proscritos por decreto: nadie puede conocer el dolor; la vida está llena de derechos sin deberes, por lo que el carácter, que era un atributo apreciable de la personalidad antigua, pasó a ser un manojo de quejas lastimeras frente a la disciplina y las obligaciones.Ya nadie responde por sus actos. Es la era de la victimización.
David perdió a su padre muy temprano. Su primera infancia transcurrió en los brazos de su madre y de su aya, quienes lo adoraban. Su inocencia, como la de todos los niños, era proverbial, pero su velo se fue disipando a medida que sus pueriles instintos, que ya despuntaban en la edad escolar, se fijaron en una jovencita de su edad con la que jugaba y se distraía ingenuamente. Su madre, una mujer discreta y sumisa, que hoy sería objeto de recriminación por parte de los ejércitos feministas, cometió el error de ponerle atención a un hombre primario que concebía la educación de los niños con un látigo a su alcance, hasta casarse con él y quedar embarazada. Ese jayán, no contento con traer a la casa a su hermana, que compartía sus maneras burdas y autoritarias, pretendía que la formación del niño se diera con base en una amenaza permanente, blandiendo un zurriago, hasta el día en que David, irritado y digno, osó morderle una mano. Luego de ese episodio, David fue enviado a estudiar a otro pueblo, en un colegio de toscas exigencias, llevando un letrero en la espalda que decía: “Este muerde”. Ahí hizo algunas amistades superficiales. Su madre, mientras tanto, caía enferma al lado de su nuevo hijo, hasta morir en silencio, como una santa, sin que el nuevo marido y su hermana dieran muestras de compasión y solidaridad. Ese cuadro de desolación y muerte fue el que encontró David al regresar a las carreras del colegio aquel malhadado día. Su vida empezó a ser otra en medio de la orfandad, mientras crecía y era acogido por una tía noble y justa que lo ayudó a asumir su propio destino de gran escritor. Esta es la historia breve de David Copperfield, una obra que remeda la vida de su autor, Charles Dickens, un paradigma literario de la época victoriana. *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.