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Opinión

Oportunidad perdida

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
19 de enero de 2023

Simón Bolívar soñó una América unida, pero la miopía política la fragmentó. En 200 años, izquierda y derecha perpetuaron la miseria. ¿El gobierno actual de Colombia sigue el mismo camino?

Por Fernando Negrete Montes Simón Bolívar fue tan visionario que "a lomo de mula" alcanzó a dimensionar una solo América, visión que se estrelló contra la miopía de intereses regionales que nos dividieron y prodigaron de carencias y violencias liderados y administrados por partidos políticos y dictaduras de izquierda y derecha que, en más de 200 años de ejercicio del poder, siguen plagando a América latina de miseria y relegados a ser naciones de tercera. Fragmentado el continente y viviendo cada país un largo viacrucis, los gobiernos de derecha tuvieron la oportunidad de hacer las cosas bien en beneficio de las mayorías nacionales, pero se engolosinaron con el poder negándole al ciudadano el acceso a los beneficios del desarrollo, creando una sociedad excluyente y pobre, frente a la cual reaccionó una izquierda que desde hace 60 años empezó a tomarse el poder por distintos medios. Colombia había sido renuente, los 20 millones que votan, a llegar en lo nacional a elegir mandatarios de izquierda porque, antes de la Constitución de 1991, la principal vía propuesta fue la armada y ese sector social integrado por trabajadores y empresarios, la clase media, sabía que una nación crece con el trabajo y no con la destrucción y había encontrado en la educación, el camino del cambio social. Llegó el año 2022 y la mayoría de los votantes eligió un gobierno de izquierda que utilizó "todas las formas de lucha", ilusionando a la juventud con un "paraíso" que los gobiernos de derecha le habían negado y pese al estilo aplicado en la alcaldía de Bogotá, se llegó a pensar que, desde lo macro, lo total, las cosas cambiarían, incluidos dirigentes como Antanas Mockus que veían por primera vez la oportunidad que la izquierda hiciera realidad el sueño de los colombianos. Sueño que empieza a convertirse en pesadilla porque en vez de fomentar la cooperación y dar ejemplo con políticas y decisiones que beneficien al ciudadano, al hombre de la calle, y empiecen a ejecutarse proyectos de desarrollo que les quiten la base social a los agentes de la violencia, se acude a ellos como los protagonistas de la historia y se rodean de toda clase de prebendas y garantías mientras la mayoría lleva del bulto. Se olvida que el trabajo es la fuente de toda riqueza y que los recursos naturales per se, no generan ingresos y se enrostra en las personas la responsabilidad por lo malo y se valida el caos social como lo normal. "Perdidito Petro".