
Odio y frustración

"El odio es un sentimiento intenso y profundo de repulsión, aversión y antipatía hacia una persona, cosa o idea, que puede llevar al deseo de causarle daño o verle sufrir una desgracia", según el diccionario. Lo que quiere decir que quien odia no tiene vida mientras el objeto de su inquina exista. Una cosa es el menosprecio, que se refleja en no darle importancia a un sujeto u objeto insignificantes, y otra la fijación neurótica en contra de algo o de alguien a quien se abomina, generalmente porque el odiador (hater en inglés) sufre de una pasión envilecida en contra de los atributos o éxitos de su tormento viviente.
Varios filósofos o pensadores han abordado este tema en profundidad. Federico Nietzsche, en Así habló Zaratustra, halló una íntima relación entre el odio y la voluntad de poder; Erich Fromm, en Anatomía de la destructividad humana, relacionó el odio con la agresividad y la frustración con la violencia; Hannan Arendt, en Sobre la violencia, habló de los nexos entre el odio y la violencia política, y de cómo la frustración y la impotencia pueden alimentar el rencor; Sigmund Freud, en Introducción al narcisismo, vincula el odio con la estructura de la psiquis y establece una relación entre frustración y agresión; y Slavoj Zizek, en Violencia, finalmente, analiza la hermandad entre el odio y la ideología, y cómo el odio puede ser avalado como instrumento de la política para justificar la violencia. Ahí está resumida la historia política de Colombia. Con escasos interregnos de paz y respeto entre los detentadores del poder, el resto de nuestro discurrir ha estado teñido por disputas partidistas enconadas, como si se tratara de pujas entre granujas que no han sabido conferirles grandeza a sus cargos ni a sus actos. El proceso contra Álvaro Uribe Vélez es una muestra fehaciente de lo dicho. Ahí predominaron la animadversión y las componendas que, a partir de una tramoya entre bandidos recluidos, una médica "enamorada" de un convicto a 40 años, un episódico y sospechoso defensor de derechos humanos, unas interceptaciones "casuales" y unos relojes manipulados, de la mano de un sinfín de declaraciones contradictorias e inverificables, pretendieron sepultar en vida a un político controversial y aguerrido, cuyo legado fue evitar que las guerrillas comunistas se tomaran el poder para instaurar la consabida tiranía. ¿No es la lucha de clases una forma del odio y la frustración? *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.