
Observatorio: la danza de los millones

Desde la década del ochenta hasta nuestros días, las campañas electorales, en cada contienda, se encarecen más y es voz populi que sus financiaciones casi siempre provienen de dineros non sanctos. Estas elecciones del 2026 que se llevaron a cabo el pasado domingo 8 no fueron la excepción.
Aparte de los ríos de dinero que se invirtieron para la preparación para la elección de senadores, representantes a la Cámara y las consultas, ocho días antes de los comicios se incrementó el descaro del traslado de dinero en efectivo para, presuntamente, la compra de votos, práctica que se extendió a lo largo y ancho del país. Un día antes de las elecciones, las autoridades reportaron la detención de 24 personas a las que se les incautaron un promedio de 1.600 millones de pesos en efectivo y material electoral con fines proselitistas, dinero que al parecer era para cometer delitos electorales. Dichas capturas e incautación se dieron en los departamentos de Antioquia, Meta, Valle del Cauca, Santander y Córdoba; igualmente, también se dieron en los departamentos de La Guajira, Norte de Santander, Sucre, Urabá, El Chocó y el Tolima. Todas las personas capturadas quedaron en libertad, pues según la legislación colombiana, portar sumas de dinero en efectivo no es delito si no se comprueba que eran para cometer actos ilícitos. En nuestra legislación se establecen 14 delitos electorales establecidos en el Código Penal, entre los que están la perturbación de certamen democrático, constreñimiento al sufragante, fraude en inscripción de cédulas, elección ilícita de candidatos, corrupción al sufragante, tráfico de votos, favorecimiento al voto fraudulento y todos los que siguen en materia de delitos electorales, todas estas conductas deben probarse para preservar el debido proceso. ¡Cómo han cambiado las costumbres políticas! Hoy no hay partidos ni ideologías para depositar un voto, solo importa la danza de los millones y el poder de “don dinero”. A través de la historia, en política siempre se ha necesitado plata, en forma moderada y proporcional para lo que se llama la logística, esto es: transporte para movilizar a los votantes; afiches; propagandas; publicidades; camisetas, gorras, etc., pero hoy existen los “asesores políticos” y los llamados “influencers”, que antes eran los jefes de prensa. Recordado son los “asesores políticos” extranjeros pagados por Odebrecht. Esta desnaturalización de la democracia desaparecerá con el regreso de las ideologías y cuando existan partidos de verdad y no solo los partidos de los contratistas.