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Opinión

Observatorio: Feria de vices

Rafael Hernández Mestra
Rafael Hernández Mestra
Columnista
24 de marzo de 2026

Cerrado el periodo para que los aspirantes a la Presidencia de la República inscribieran a sus fórmulas vicepresidenciales, comenzó el desespero para llevar de segundo a bordo a diferentes personas variopintas, algunos conocidos, otros menos y otros desconocidos.

Esta figura de la Vicepresidencia fue restablecida en el artículo 202 de la Constitución de 1991 que establece: "El Vicepresidente de la República" será elegido por votación popular el mismo día y en la misma fórmula con el Presidente de la República. Los candidatos para la segunda votación, si la hubiere, deberán ser en cada fórmula quienes la integren en la primera. El Vicepresidente tendrá el mismo periodo del Presidente y lo reemplazará en sus faltas temporales o absolutas, aun en el caso de que estas se presenten antes de su posesión. En las faltas temporales del Presidente de la República, bastará con que el Vicepresidente tome posesión del cargo en la primera oportunidad, para que pueda ejercerlo cuantas veces fuere necesario. En caso de falta absoluta del Presidente de la República, el Vicepresidente asumirá el cargo hasta el final del periodo. El Presidente de la República podrá confiar al Vicepresidente misiones o encargos especiales y designarlos en cualquier cargo de rama ejecutiva. El Vicepresidente no podrá asumir funciones de "Ministro Delegatario". Antes de la Constitución de 1991 existía la figura del "designado a la Presidencia", que era elegido por el Congreso de la República para un periodo de 2 años y era un nombre que enviaba el presidente, el cual era de su entera confianza. Con esta figura, desde su inicio tuvo inconvenientes y se demostró con su estreno en el gobierno de Ernesto Samper, quien llevó como vicepresidente a Humberto de la Calle, que había quedado de segundo en la consulta liberal, para sumar votos. Lo escogió como su segundo a bordo, siendo que eran ideológicamente distintos y las diferencias se vieron cuando reventó el proceso 8000, cuando Humberto de la Calle le renunció a Samper del cargo que ostentaba como embajador en España y también le renunció a la Vicepresidencia. En el primer gobierno de Santos, siendo él todo un oligarca, llevó como vicepresidente a un sindicalista, Angelino Garzón, cuando no tenían ninguna afinidad política ni ideológica. Pero estas discrepancias no son nuevas; conocidas fueron las discordias entre Bolívar, presidente, y Santander, vicepresidente, pero esa vez fueron por razones de faldas. Por eso, es necesario que la figura del vicepresidente desaparezca y volver al designado.