
Obesidad

La obesidad, enfermedad con múltiples complicaciones, es un problema de salud pública que la OMS cataloga como pandemia. Colombia registra pérdidas de vida saludable y costos económicos alarmantes.
Por Remberto Burgos La obesidad es una enfermedad en sí misma, cuya gravedad se intensifica por las comorbilidades cardiovasculares (insuficiencia cardiaca, varices, hipertensión y trombosis); cerebrales (hemorragias, degeneración creciente de los vasos y hasta leucoencefalopatía progresiva); trastornos metabólicos (diabetes tipo 2, intolerancia a la glucosa y resistencia a la insulina); pulmonares (apnea del sueño o hipoventilación), y complicaciones renales además de alteraciones en la fertilidad y en el embarazo, con probabilidad de malformaciones fetales. A esto se suman la muerte prematura y un sinnúmero de desórdenes de tipo psiquiátrico. La sociedad rechaza, estigmatiza, discrimina y se burla de las personas gordas, a quienes además tacha de vagas, flojas y perezosas, sin considerar otras causas de su enfermedad diferentes a la mera glotonería. Todo ello desencadena una problemática psicológica de envergadura, en la medida en que aniquila la productividad y el desenvolvimiento laboral y familiar de las víctimas de esos ataques cuya base no responde a cosa distinta a la banalidad reflejada en absurdos estereotipos de belleza que desconocen la esencia del ser humano. Cómo no entender entonces que su autoestima permanezca en el piso, motivo por el cual se aíslan y buscan consuelo en la soledad, lejos del tormentoso entorno. La obesidad es un serio problema de salud pública que impacta a la sociedad con visos agresivos desde el siglo XX, en particular a los jóvenes productivos. Tanto así, que la OMS la considera como una pandemia: cada año mata alrededor de tres millones de personas en todo el mundo. En Colombia, un estudio de la Unicef y la Fundación Alzak reveló que por cada 100.000 niños y adolescentes con sobrepeso y obesidad se perdieron 643 años de vida saludable por año entre 2015 y 2020. Los niños de 6 a 11 años son los más afectados, seguidos por los adolescentes y las gestantes. Esto se asocia a pérdidas económicas como que cada año se gasta un promedio de 2.4 billones de pesos en costos médicos directos e indirectos, y gastos de bolsillo por medicamentos, procedimientos y consultas no incluidos en el plan obligatorio de salud.