Oasis
El ciclista Matej Mohoric revela la dureza del ciclismo profesional, comparando la exigencia del deporte con el "síndrome del impostor", que afecta a quienes dudan de su valía.
Por Gonzalo Gallo Matej Mohoric, ciclista esloveno que ganó una etapa en el Tour: "Es muy duro y muy cruel ser ciclista profesional. Sufres mucho para prepararte de cara a una carrera como esta, sacrificas vida y tiempo con tu familia. Y, cuando llegas aquí, todo el mundo está tan fuerte que es difícil incluso estar a rueda. Una noche pensé en los técnicos de mi equipo, que cada día se levantan a las 6 de la mañana. Se acuestan a medianoche sin parar de trabajar todo el día para que todo esté listo para nosotros. En ocasiones te entran dudas de hasta qué punto este es tu lugar apropiado. Piensas y sigues porque te gusta, pero en realidad, todo el mundo sufre en el pelotón". La vida y el Tour se parecen en que en ambos hay pruebas arduas y no es fácil. Nada valioso es fácil. Quizás has oído hablar de algo que en sicología se llama "síndrome del impostor". Consiste en sentirte mal por creer que no mereces elogios o reconocimientos que te brindan. Eso puede darse en distintos ámbitos: familiar social, laboral, o en lo académico. Suele aparecer en profesionales exitosos, o en estudiantes con excelentes notas que no se aman. Por eso no son capaces de reconocer sus virtudes y atribuirlas a sí mismos. Son seres que tienen que potenciar el amor propio y el bajo autoconcepto que tienen. Amarte es sentir seguridad sobre tus capacidades y aptitudes, es valorarte y dar lo mejor. La creencia de que "podré hacerlo bien", influye del mejor modo en tu estado de ánimo.