
Oasis

Un diálogo entre un hombre acongojado y un sabio revela la diferencia entre dolor y sufrimiento. Reflexionan sobre la aceptación, el amor y las tradiciones, como el significado del vestido de novia.
Charla de una persona acongojada con sabio maestro: ¿Por qué hay que sufrir tanto? Es necesario el dolor, no el sufrimiento. Solo sufres cuando no aceptas ni asumes el dolor con amor. Pero las religiones enseñan que aquel que más sufre está cerca de Dios y redime a muchos. Es una idea falsa. Dios no te pide que sufras, solo espera que aceptes las podas para dar mejores frutos. Sí, pero hay podas que son golpes fieros y que dejan el alma mutilada y el corazón abatido. Sí, el amor es exigente y la vida es una universidad en la que al más avanzado se le pide más. ¿Entonces es imposible evitar del todo el dolor? Sí, pero la cruz se hace liviana si amas de verdad, crees que estás de paso y trasciendes lo material. Nunca actúes como víctima. Con tu amor y con Dios cambia lágrimas por sonrisas y así no sucumbes a las penas. El blanco del vestido nupcial es un símbolo de virginidad, pero no siempre fue así. En la antigua Roma simbolizaba alegría, y las mujeres llevaban un velo anaranjado para expresar pasión. Posteriormente se emplearon trajes de fiesta, y las clases altas impusieron el blanco a finales del siglo XVIII. Lo hicieron solo por orgullo como diciendo: tenemos dinero suficiente para usar un traje solo por un día. Esa costumbre fue copiada también por los pobres que hacen un gasto, apegados a una tradición. Hay rebeldes que se casan con un traje diferente, pero son pocos. Lo común es seguir la corriente. La gente se quedó solo con el gasto, el deseo de aparentar, y de virginidad mejor no hablemos. Si figurar no fuera lo primero, ¿Cuánto dinero se ahorraría la gente con un matrimonio sencillo?