Oasis
Tras la Semana Santa, la reflexión sobre la vida y el "despertar de consciencia" se impone. Evitar el sufrimiento implica nutrir el alma, comprender emociones y meditar.
Por Gonzalo Gallo González Ya se clausuró la Semana Santa, y es bastante deplorable que no haya marcado del mejor modo tu existir. Es decir, hoy sigues con el mismo mal carácter, la corrupción, las traiciones o los actos mezquinos de siempre. Aplazar un cambio necesario es bien común, y el humano elige sufrir y hacer sufrir a otros, extraviado en su inconsciencia y su mal obrar. Por eso los maestros espirituales siempre han hablado de lo importante que es vivir un 'despertar de consciencia'. ¿Cómo? Puede ser en charlas o retiros espirituales, meditando o aprovechando buenos espacios en las redes de internet. Hay libros que inspiran e iluminan, y, es bueno decirlo, también hay falsos guías que engañan a los incautos. Tu alma necesita buen alimento igual que tu cuerpo. Amarte es dedicar tiempo a nutrir y cuidar tu ser cada día. Si te dedicas, aprendes a leer y comprender lo que comunican tus emociones y las ajenas. Las emociones y sentimientos te envían señales constantes que no siempre escuchas. Quizás, a veces, no te das permiso para sentir, como si pensaras que no vales. Crees que no tienes derecho a experimentar miedos, tristezas, culpas o rabias. Entonces tu mundo afectivo se puede ver distorsionado por prejuicios, temores y racionalizaciones. Comprender mejor lo que sientes implica escuchar lo que te pasa por dentro, y meditando lo logras. También debes atender al contexto en el que te llegan las emociones.