
Nunca se entendieron

El choque sin precedentes entre Petro y Barbosa erosiona la institucionalidad colombiana. Los ataques mutuos exponen una profunda crisis de respeto entre las altas esferas del poder.
Nunca antes se vio un enfrentamiento entre dos de los más altos funcionarios de un país. La institucionalidad en el país cada vez se ve más deteriorada con el enfrentamiento que a lo largo de los últimos 17 meses han sostenido el presidente Petro y el fiscal Francisco Barbosa. Los ataques han sido de lado y lado, pero no cabe duda que todos los señalamientos del mandatario una vez el ente acusador inició un proceso por lavado de activos y enriquecimiento ilícito en contra de su hijo Nicolás, desataron la ira de Petro que por diferentes medios ha salido a menoscabar la imagen de una entidad, con problemas, pero también con muchos aciertos en contra de la corrupción y la criminalidad del país. El presidente hace eco de cuanta sindicación se le hace a la Fiscalía, sin importarle de dónde proviene, en ocasiones causándole daño a los miles de funcionarios honrados que tiene esa entidad. Pero el Fiscal también se ha excedido en sus respuestas al mandatario, acabando con cualquier tipo de relación entre dos de los más altos funcionarios que tiene Colombia, donde si bien existe una separación de poderes, el respeto debe prevalecer y convertirse en un ejemplo para los ciudadanos. Hoy nada de eso existe entre presidencia y Fiscalía.