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Opinión

Nueva relación económica

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
11 de enero de 2024

El autor, motivado por desigualdades sociales, analiza la evolución económica. Cuestiona la dicotomía capital-trabajo, proponiendo un modelo con participación accionaria y un rol público promotor.

Por Fernando Negrete Montes Estudié economía porque sentí desde la escuela que había una diferencia de ingresos entre los hogares de los estudiantes y a medida que avanzaba en distancia de la casa y el colegio y adentraba más y más cuadras en lo que era un casco urbano de unas diez mil personas y con fuerte dependencia de lo rural, se acentuaban en el mapa mental las carencias y necesidades de la mayoría de la población y donde solo pocos de sus habitantes tenían los medios de tener cosas. En la búsqueda de razones para entender por qué ocurría esta situación, fue en la educación secundaria donde aparecieron compañeros y profesores "explicando" que la pobreza y miseria de la población se debía a que unos pocos se habían apoderado de la riqueza y que la única manera de recuperarla era mediante una revolución violenta porque los propietarios no iban a entregar o devolver por las buenas lo que le correspondía al pueblo. Así las cosas, lo que sobrevino fue una permanente "pelea" entre los propietarios de los medios de producción y los que reclamaban e impulsaban a la gente a luchar por modificar las relaciones existentes bajo la premisa de que al cambiar esto, las condiciones de vida de la población mejorarían de forma inmediata porque la propiedad social de la riqueza acabaría con la pobreza y miseria de la gente, sin explicaciones de cómo se lograría semejante abundancia. Resulta que paralelo a este "rifirrafe", la economía evolucionó y las sociedades pasaron de la ruralidad con la tierra como el principal factor de producción, a otros sectores urbanos que organizaron el trabajo en empresas que a nivel mundial son los mayores generadores de ingresos, aún por encima de naciones y que deciden en qué y cuánto invertir, organizadas en sociedades por acciones al mando de un equipo gerencial y técnico y con distribución de utilidades entre los propietarios. Este modelo en términos de producción y tecnología pasó por encima del socialista que basaba su gestión en estadísticas originadas en lo público, mientras el capitalista producía atendiendo las demandas del mercado y utilizándolo como punto de referencia para producir e invertir buscando la optimización de los recursos, hasta agotar existencias y producir las crisis que hoy se padecen en lo social y ambiental. Retornando al inicio, el problema de la distribución del ingreso no se ha resuelto y hoy la economía debe evolucionar a otro tipo de relación de carácter normativo que supere la dicotomía entre capital y trabajo, para identificarse en una sola moneda donde el trabajador tenga parte en las acciones y la remuneración esté asociada a la rentabilidad del negocio, de acuerdo con la participación accionaria de cada agente empresarial, mientras el sector público se dedica a crear y fomentar las condiciones generales para el desarrollo.